A LA CAZA DEL ZORRO (2025). UNA PERSECUCIÓN INTERNACIONAL CON PÓLVORA, DINERO Y POCA SORPRESA
EL OJO CRITICO
A LA CAZA DEL ZORRO (2025).
UNA PERSECUCIÓN INTERNACIONAL CON PÓLVORA, DINERO Y POCA SORPRESA
REPARTO: OLGA KURYLENKO, TONY LEUNG, JOSE GARCIA, OLIVIER RABOURDIN, ERIQ EBOUANEY, TEMUR MAMISASHVILI, DUAN TIHONG, GARY COTHENET, ERICA XIA-HOU, FATIH UGURLU, VICTOR PONTECORVO, MATHIEU CARYROU
DIRECTOR: LEO ZHANG
MÚSICA: NATHANIEL MECHALY
PRODUCTORA: MOKEXING FILM
DURACIÓN: 105 min.
PAÍS: CHINA
Una ciudad europea, una fortuna gigantesca desaparecida entre cuentas opacas, un criminal que lleva años jugando al escondite y un grupo de agentes dispuesto a cruzar fronteras para atraparlo. “A la caza del zorro”, dirigida por Leo Zhang, se mueve por ese territorio tan agradecido del thriller policial internacional, donde los aviones despegan, los teléfonos no dejan de sonar y cada personaje parece tener una razón para desconfiar del que tiene al lado. La película, de producción china y rodada con vocación abiertamente internacional, cuenta con Tony Leung Chiu-wai, Duan Yihong, José García y Olga Kurylenko en su reparto.
El punto de partida tiene fuerza. Dai Yichen es un cerebro financiero criminal que desapareció durante siete años después de protagonizar un enorme fraude. Su regreso a París vuelve a ponerlo en el radar de Ye Jun, un detective que participa en una operación destinada a recuperar el dinero y llevar al fugitivo ante la justicia. A partir de ahí comienza una persecución que atraviesa países, intereses y lealtades, con una idea interesante en su centro: cuando el cazador cree tener perfectamente localizada a su presa, las reglas pueden cambiar de repente.
Leo Zhang imprime al conjunto un ritmo decidido. Las persecuciones, los desplazamientos internacionales y los enfrentamientos físicos buscan que la película avance siempre con el acelerador pisado. La fotografía de Zhiyuan Chengma acompaña esa vocación de espectáculo y la música de Nathaniel Méchaly aporta tensión a una historia que necesita constantemente elevar la temperatura.
El problema aparece cuando la acción tiene que convivir con los personajes. “A la caza del zorro” tiene suficientes ingredientes para construir un thriller con personalidad, pero con frecuencia se conforma con utilizarlos como piezas de una maquinaria narrativa bastante convencional. La investigación policial, el criminal perseguido, las traiciones y los peligros que aparecen a cada paso funcionan con eficacia, aunque pocas veces consiguen dejar una verdadera huella emocional.
Tony Leung aporta presencia y experiencia a Dai Yichen, un personaje que necesita esa mezcla de elegancia, inteligencia y amenaza para resultar convincente. Duan Yihong, como Ye Jun, asume el peso del perseguidor con una interpretación contenida, más física que introspectiva. Y Olga Kurylenko aparece en un reparto internacional que sirve también para subrayar la dimensión europea de la historia, aunque su personaje no alcanza todo el potencial que podría esperarse de una actriz acostumbrada a desenvolverse con solvencia en terrenos de acción y suspense.
La película gana enteros cuando deja respirar a sus personajes y pierde algo de fuelle cuando encadena acontecimientos a toda velocidad. El concepto de una persecución financiera de dimensiones internacionales resulta atractivo porque permite introducir un mundo de fortunas ocultas, identidades cambiantes y operaciones policiales que saltan de un país a otro. Sin embargo, el guion no siempre aprovecha esa amplitud para profundizar en las consecuencias de lo que cuenta.
También resulta curioso que una película inspirada en operaciones reales relacionadas con la persecución de delincuentes económicos internacionales utilice ese trasfondo como combustible para un espectáculo policial bastante clásico. Esa elección puede decepcionar a quienes esperen una mirada más política o incómoda, pero permite que el filme mantenga una narración accesible y directa.
“A la caza del zorro” funciona, por tanto, como entretenimiento de acción de consumo rápido: tiene persecuciones, escenarios internacionales, un villano con recursos casi ilimitados y un reparto con suficiente categoría para mantener el interés. Su mayor virtud está en la energía con la que plantea la persecución; su principal debilidad, en que pocas veces consigue transformar esa energía en auténtica tensión dramática.
Cuando los créditos finales llegan, queda la sensación de haber asistido a una persecución competente que podría haber sido bastante más feroz. El zorro corre, los cazadores aprietan el paso y el dinero sigue dejando cadáveres a su alrededor. La película sabe mantenernos detrás de ellos durante un buen rato, aunque rara vez consigue que sintamos que estamos a punto de alcanzarlos.
Autor: Don Hollywood


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