VILLANOS DE CINE. NORMAN WILLIS



 VILLANOS DE CINE.

NORMAN WILLIS

Fecha de nacimiento: 27 de mayo de 1903
Fecha de fallecimiento: 27 de enero de 1988
Causa de la muerte: No se hizo pública oficialmente.

NORMAN WILLIS, UN ROSTRO IMPRESCINDIBLE DEL HOLLYWOOD CLÁSICO

La historia del cine está llena de intérpretes cuyo nombre apenas ha sobrevivido al paso del tiempo, aunque sus rostros continúen apareciendo una y otra vez en algunas de las películas más importantes de la época dorada de Hollywood. Norman Willis pertenece precisamente a ese selecto grupo de actores secundarios que, sin alcanzar nunca el estrellato, contribuyeron de manera decisiva a dar autenticidad, credibilidad y personalidad a centenares de producciones. Su carrera fue la de un trabajador infatigable del cine, especializado en papeles breves pero memorables, normalmente interpretando policías, soldados, guardias, matones o personajes de carácter duro.

Norman Willis nació el 27 de mayo de 1903 en Chicago, Illinois, aunque algunas filmografías simplemente indican el estado sin precisar la ciudad. Poco se conoce acerca de su infancia, de su familia o de la formación que recibió antes de llegar a Hollywood, algo relativamente habitual en numerosos actores de reparto de las décadas de 1930 y 1940. A diferencia de las grandes estrellas de la época, cuya vida era cuidadosamente documentada por los estudios, los intérpretes secundarios apenas dejaban rastro fuera de la pantalla.

Su irrupción en la industria cinematográfica se produjo a mediados de los años treinta, en plena consolidación del cine sonoro. Desde el principio quedó claro cuál sería su espacio dentro del sistema de estudios: el del actor fiable capaz de aparecer durante unos minutos y transmitir autoridad, firmeza o amenaza con apenas unas pocas líneas de diálogo. Su físico robusto, su expresión seria y su presencia imponente le convirtieron en un candidato ideal para ese tipo de personajes.

En 1936 comenzó a aparecer en numerosas producciones de grandes compañías. Ese mismo año intervino en Bullets or Ballots, uno de los grandes títulos del cine de gánsteres protagonizado por Edward G. Robinson y Humphrey Bogart. También participó en After the Thin Man, segunda entrega de la popular saga detectivesca protagonizada por William Powell y Myrna Loy, donde interpretó a un bombero en una breve pero efectiva intervención.

Durante esos primeros años fue habitual verlo compartiendo pantalla con algunas de las mayores figuras del Hollywood clásico. Aunque casi nunca aparecía acreditado con un papel destacado, era uno de esos actores cuya presencia aportaba naturalidad a cualquier escena ambientada en una comisaría, un cuartel, un salón o una calle repleta de personajes.

Su actividad durante la segunda mitad de los años treinta fue especialmente intensa. Formó parte de películas como The Voice of Scandal, Gangster's Bride, Happy Landing, Off the Record o Broadway Serenade, alternando dramas, películas policíacas y producciones musicales. Su capacidad para adaptarse a géneros muy distintos hizo que los estudios recurrieran constantemente a él.

En 1940 apareció en una de las obras maestras absolutas del cine estadounidense, The Grapes of Wrath (Las uvas de la ira), dirigida por John Ford y protagonizada por Henry Fonda. Aunque su participación fue breve, formar parte de una película de semejante relevancia constituye uno de los momentos más importantes de su carrera.

Ese mismo periodo le permitió trabajar en títulos tan conocidos como They Drive by Night, protagonizada por George Raft y Humphrey Bogart, o Virginia City, donde coincidió con Errol Flynn. En estas producciones seguía interpretando personajes de autoridad o individuos relacionados con el mundo militar y policial, un perfil que terminó convirtiéndose prácticamente en su especialidad.

La década de los cuarenta consolidó definitivamente su imagen como uno de los actores secundarios más reconocibles del cine estadounidense. Participó en Twilight on the Trail, un western protagonizado por William Boyd; en I Escaped from the Gestapo, producción ambientada en la Segunda Guerra Mundial; en Johnny Come Lately, con James Cagney; y en San Antonio, uno de los grandes westerns protagonizados por Errol Flynn.

En 1944 también intervino en The Adventures of Mark Twain, donde interpretó a Ben Lake, uno de los pocos personajes identificados por su nombre dentro de su filmografía. A pesar de ello, la mayor parte de sus trabajos continuaron siendo pequeños papeles destinados a completar el amplio reparto de producciones de gran presupuesto.

Uno de sus títulos más recordados por el público moderno es Mighty Joe Young (1949), la célebre película de aventuras y fantasía producida por Merian C. Cooper y considerada una heredera espiritual de King Kong. Aunque nuevamente su intervención fue reducida, demuestra cómo siguió trabajando de manera constante durante más de una década.

Tras el auge del cine clásico, sus apariciones comenzaron a espaciarse. Como les ocurrió a muchos actores de reparto de su generación, la transformación de la industria cinematográfica y la creciente importancia de la televisión redujeron considerablemente las oportunidades laborales. Aun así, todavía realizó alguna intervención televisiva, figurando en la popular serie del oeste Wagon Train durante los años cincuenta.

Norman Willis nunca fue una estrella en el sentido tradicional del término. No encabezó carteles, no recibió grandes premios ni protagonizó campañas publicitarias de los estudios. Sin embargo, representa perfectamente a esa inmensa generación de intérpretes profesionales cuya presencia sostuvo el funcionamiento del Hollywood clásico. Eran actores que aparecían una semana en un western, la siguiente en una película de gánsteres y poco después en un drama histórico, siempre ofreciendo interpretaciones sólidas y convincentes.

Su filmografía, aunque relativamente breve en comparación con otros secundarios de la época, reúne un conjunto de títulos que hoy forman parte de la historia del cine estadounidense. Haber compartido pantalla con figuras como Humphrey Bogart, Henry Fonda, James Cagney, Errol Flynn, Edward G. Robinson, William Powell o Myrna Loy habla por sí solo del nivel de las producciones en las que trabajó.

Norman Willis falleció el 27 de enero de 1988 en Los Ángeles, California, a los 84 años de edad. La causa de su muerte nunca fue divulgada públicamente. Con su desaparición se marchó uno de esos actores cuyo nombre puede resultar desconocido para buena parte del público, pero cuyo rostro permanece ligado para siempre a innumerables clásicos del Hollywood de los años treinta y cuarenta. Su legado no reside en un personaje icónico, sino en la suma de decenas de pequeñas interpretaciones que ayudaron a construir el universo del cine clásico norteamericano y que siguen siendo redescubiertas cada vez que una nueva generación vuelve a disfrutar de aquellas películas inmortales.

Autor: Djangoilbastardi


Comentarios

  1. Las uvas de la ira, El ángel y el pistolero, Pasion ciega, El gran gorila, los violentos años veinte, Rio de plata o El jugador, son algunos de los créditos que tiene este actor que muchas veces no figuraba ni en los títulos de crédito, pero a pesar de eso su presencia llamaba la atención.

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