EVASIÓN O VICTORIA: CUANDO HOLLYWOOD CONVIRTIÓ EL FÚTBOL EN UNA AVENTURA IRREPETIBLE



EVASIÓN O VICTORIA: CUANDO HOLLYWOOD CONVIRTIÓ EL FÚTBOL EN UNA AVENTURA IRREPETIBLE

Pocas películas pueden presumir de haber reunido en un mismo terreno de juego a Michael Caine, Sylvester Stallone, Max von Sydow y Pelé. Todavía menos pueden decir que, además, compartieron pantalla con algunas de las grandes figuras de la historia del fútbol. Esa combinación improbable convirtió a Evasión o victoria en una rareza absoluta dentro del cine: una película bélica, deportiva y de aventuras que encontró su identidad en la mezcla de dos mundos que, sobre el papel, parecían difíciles de reconciliar.

La idea partía de un episodio real ocurrido durante la ocupación nazi de Kiev en 1942. Un grupo de futbolistas ucranianos, muchos de ellos vinculados al Dynamo de Kiev, se enfrentó en varias ocasiones a equipos formados por soldados alemanes. La leyenda alrededor de aquellos partidos creció especialmente después del conocido como «Partido de la Muerte», disputado bajo la amenaza de las autoridades nazis. La victoria de los jugadores ucranianos acabó teniendo consecuencias trágicas para algunos de ellos, que fueron detenidos, torturados y enviados a campos de concentración. Aquel episodio ya había sido llevado al cine en Hungría, pero Hollywood encontró en él la posibilidad de construir algo muy distinto: un relato de resistencia, espectáculo y emoción colectiva.

El productor Freddie Fields, veterano de la industria y antiguo representante de estrellas como Steve McQueen y Marlon Brando, vio en aquella historia la oportunidad de recuperar el espíritu de las grandes películas de evasiones. La Paramount, sin embargo, no estaba dispuesta a financiar una producción de semejante envergadura sin garantías. La respuesta de Fields fue reunir un reparto y un equipo capaces de convertir el proyecto en un acontecimiento.

Para dirigirlo eligió a John Huston, una de las grandes leyendas del cine estadounidense. El director de El halcón maltés y El tesoro de Sierra Madre tenía 74 años y atravesaba problemas de salud, pero la posibilidad de filmar una película de guerra con un partido multitudinario como gran clímax terminó por convencerle. Huston comprendió que la película debía mantener la grandeza de una aventura clásica y evitar convertirse en una simple comedia futbolística.

Michael Caine asumió el papel del capitán del equipo aliado, mientras que Sylvester Stallone interpretó al guardameta. El contraste entre ambos actores era evidente, pero existía un pequeño problema: ninguno tenía especial experiencia jugando al fútbol. Para prepararles, el legendario Gordon Banks se encargó del entrenamiento de Stallone y colaboró en la planificación de las jugadas. El actor, además, consiguió que su personaje tuviera un papel decisivo en el desenlace, incluyendo una de las escenas más recordadas de la película.

La auténtica revolución del proyecto llegó con el fichaje de Pelé. El brasileño acababa de retirarse del fútbol profesional y buscaba ampliar su presencia en el mundo del espectáculo. Fields le ofreció un papel importante, un salario considerable y libertad para diseñar sus propias jugadas. La incorporación de la leyenda brasileña abrió la puerta a una alineación prácticamente irrepetible: Bobby Moore, Osvaldo Ardiles, Kazimierz Deyna, Paul Van Himst, Mike Summerbee y otras figuras del fútbol internacional se sumaron a la película. También participaron numerosos jugadores del Ipswich Town, que contribuyeron a dotar al partido de una autenticidad imposible de conseguir con actores convencionales.

El resultado fue una producción de enormes dimensiones, rodada durante semanas en Hungría y con una compleja planificación deportiva. John Huston dirigió el conjunto con la intención de que el fútbol no fuera un simple decorado, sino el corazón emocional de la historia. La película podía permitirse ciertas licencias y una trama de evasión más cercana a la fantasía que a la reconstrucción histórica, pero necesitaba que el partido final resultara creíble. Y ahí es donde Evasión o victoria encontró su mayor fuerza.

La crítica de la época la recibió con cierta frialdad, considerándola un entretenimiento demasiado convencional. El público, en cambio, respondió con entusiasmo. Sin alcanzar las cifras de los grandes fenómenos comerciales de aquellos años, la película se convirtió en una de las producciones más vistas de 1981 y recaudó cerca de 30 millones de dólares.

Con el paso del tiempo, su reputación no ha dejado de crecer. Evasión o victoria posee algo que difícilmente podría repetirse hoy: la presencia de una auténtica leyenda del cine detrás de la cámara, dos grandes estrellas de Hollywood delante de ella y un grupo de futbolistas históricos compartiendo el mismo césped. Pero, por encima de todo, permanece en la memoria por su partido final, convertido en una auténtica pieza de cine de aventuras. Y en el centro de todo, como una imagen destinada a sobrevivir al paso del tiempo, aquella inolvidable chilena de Pelé, ejecutada en una sola toma y transformada para siempre en uno de los grandes momentos deportivos de la historia del cine.

Autor: Jordi Quesada Galdeano


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