EL CINE DE LA PRIMERA DECADA DEL 2000. EL GRINCH (2000)

 


EL CINE DE LA PRIMERA DECADA DEL 2000.

EL GRINCH (2000)

REPARTO: JIM CARREY, RACHEL BAILIT, JEFFREY TAMBOR, CHRISTINE BARANSKI, TAYLOR MOMSEN, BILL IRWIN, MOLLY SHANNON, BRYCE DALLAS HOWARD, CLINT HOWARD, JEREMY HOWARD, T. J. THYNE, LACEY KOHL, JIM MESKIMEN

DIRECTOR: RON HOWARD 

MÚSICA: JAMES HORNER 

PRODUCTORA: UNIVERSAL PICTURES 

DURACIÓN: 105 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS

Resulta difícil imaginar a otro actor capaz de haberse escondido bajo una montaña de maquillaje y prótesis sin perder un ápice de expresividad. El Grinch encontró en Jim Carrey al intérprete perfecto para trasladar a la gran pantalla el célebre personaje creado por el Dr. Seuss, convirtiendo una sencilla fábula navideña en un espectáculo visual repleto de humor, extravagancia y un inesperado trasfondo emocional. Bajo la dirección de Ron Howard, la película apostó por una producción de enorme envergadura que aún hoy continúa siendo una de las adaptaciones más reconocibles del universo del escritor estadounidense.

La historia gira alrededor del Grinch, una criatura verde, solitaria y profundamente resentida que vive aislada en la cima de una montaña desde la que observa con desprecio la felicidad de los habitantes de Villaquién. Su odio hacia la Navidad lo impulsa a idear un plan para robar todos los regalos, adornos y símbolos de la celebración, convencido de que, eliminando esos elementos, conseguirá acabar también con la alegría de quienes la celebran. Sin embargo, el encuentro con la pequeña Cindy Lou Who terminará poniendo en duda las convicciones de un personaje que esconde mucho más dolor del que aparenta.

Ron Howard construye un universo que parece extraído directamente de las ilustraciones originales. Villaquién rebosa color, imaginación y un diseño artístico exuberante que convierte cada rincón en una explosión de fantasía. Los decorados, el vestuario y el maquillaje conforman un mundo exagerado y caricaturesco donde prácticamente todo parece estar en constante movimiento. Esa apuesta estética dota a la película de una identidad muy marcada, aunque en algunos momentos el exceso visual puede llegar a resultar abrumador.

El verdadero corazón del filme pertenece a Jim Carrey. Su interpretación constituye un prodigio de expresión corporal, improvisación y dominio del ritmo cómico. A pesar de las muchas horas de maquillaje que exigía caracterizar al personaje, el actor consigue transmitir cada emoción mediante una gesticulación desbordante y una energía inagotable. Sus movimientos, sus cambios de voz y su capacidad para transformar cualquier gesto cotidiano en un gag convierten al Grinch en un protagonista tan hilarante como entrañable. Carrey no se limita a interpretar al personaje; prácticamente desaparece dentro de él.

Buena parte del humor funciona gracias a ese despliegue interpretativo. La película combina comedia física, ironía, dobles lecturas dirigidas al público adulto y situaciones absurdas que enriquecen una historia pensada principalmente para el público familiar. Muchas de las bromas mantienen su eficacia con el paso del tiempo precisamente porque nacen del talento de su protagonista y no únicamente de los diálogos.

Al mismo tiempo, El Grinch nunca olvida el mensaje que da sentido al relato. Más allá de los regalos, las luces y las enormes celebraciones, la Navidad aparece como una oportunidad para compartir afecto, perdonar viejas heridas y descubrir que la felicidad difícilmente puede comprarse. La evolución emocional del protagonista evita caer en un sentimentalismo excesivo gracias a un equilibrio bastante acertado entre la comedia y los momentos más emotivos.

No todo resulta igualmente brillante. El desarrollo amplía considerablemente una historia originalmente muy breve, lo que provoca algunos pasajes donde el ritmo pierde fuerza y determinadas subtramas parecen alargarse más de lo necesario. También existen momentos en los que el espectáculo visual eclipsa la sencillez del cuento original, sustituyendo parte de su delicadeza por un tono más ruidoso y exagerado.

Aun con esas irregularidades, la película conserva un encanto difícil de ignorar. La banda sonora, la imaginación desplegada en cada escenario y el enorme trabajo artístico convierten el conjunto en una experiencia visual muy característica, mientras que Jim Carrey sostiene la función con una interpretación que continúa figurando entre las más recordadas de toda su carrera.

El Grinch permanece como una de las grandes películas navideñas del cine moderno porque entiende que las mejores historias de estas fechas no hablan de regalos, sino de segundas oportunidades. Bajo su apariencia de comedia fantástica se esconde un relato sobre la soledad, el rechazo y la capacidad de cambiar cuando alguien nos ofrece comprensión en lugar de miedo. Pocas adaptaciones literarias han sabido combinar con tanta personalidad el humor más desenfrenado con una emoción tan sincera, y gran parte de ese mérito pertenece a un Jim Carrey absolutamente descomunal, capaz de convertir a un gruñón de corazón helado en uno de los personajes más queridos de la Navidad cinematográfica.

Autor: Don Hollywood




Comentarios

Entradas populares de este blog

FALLECE LA ACTRIZ NORTEAMERICANA VICTORIA JONES A LOS 38 AÑOS.

EL "NO" DE BRAD PITT A INTERVENIR EN UNA DE LAS MEJORES PELICULAS DE LA HISTORIA.

LA DISTANTE RELACION ENTRE JULIE ANDREWS Y RICHARD HARRIS DURANTE EL RODAJE DE HAWAI.

EL TRIANGULO AMOROSO QUE REVIVE NATALIE PORTMAN 20 AÑOS DESPUÉS.

FALLECE EL ACTOR NORTEAMERICANO JAMES VAN DER BEEK A LOS 48 AÑOS.