EL CINE DE LA PRIMERA DECADA DEL 2000. CAMPO DE BATALLA: LA TIERRA (2000)
EL CINE DE LA PRIMERA DECADA DEL 2000.
CAMPO DE BATALLA: LA TIERRA (2000)
REPARTO: JOHN TRAVOLTA, BARRY PEPPER, FOREST WHITAKER, KIM COATES, RICHARD TYSON, SABINE KARSENTI, KELLY PRESTON, MICHAEL BYRNE, SYLVAIN LANDRY
DIRECTOR: ROGER CHRISTIAN
MÚSICA: ELIA CMIRAL
PRODUCTORA: FRANCHISE PICTURES
DURACIÓN: 119 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Pocas producciones de ciencia ficción han acumulado una reputación tan controvertida como Campo de batalla: la Tierra. Concebida como una epopeya futurista destinada a inaugurar una gran franquicia, la película terminó convirtiéndose en un ejemplo casi irrepetible de cómo una enorme inversión económica y una ambición desbordante no siempre bastan para construir una obra convincente. Más de dos décadas después de su estreno, continúa siendo recordada tanto por sus desaciertos como por la fascinación que despierta contemplar un proyecto que parece desafiar constantemente el sentido común.La historia sitúa al espectador en un planeta Tierra completamente sometido por los Psychlos, una raza alienígena que ha reducido a la humanidad a un estado primitivo. En ese escenario emerge Jonnie Goodboy Tyler, un joven decidido a enfrentarse a sus opresores y devolver la libertad a los pocos supervivientes. Sobre el papel, el argumento reúne ingredientes propios de la gran aventura espacial: invasiones extraterrestres, rebeliones humanas, tecnología futurista y una lucha épica por la supervivencia. Sin embargo, la ejecución convierte esas ideas en un espectáculo sorprendentemente irregular.
Roger Christian apuesta por una puesta en escena exagerada hasta el extremo. El abuso de planos inclinados, una fotografía saturada y un montaje acelerado generan una sensación constante de artificio que termina agotando. Cada escena parece empeñada en demostrar espectacularidad, pero rara vez consigue transmitir emoción o credibilidad. La dirección visual acaba siendo uno de los aspectos más discutidos de una película incapaz de encontrar un equilibrio entre el cómic, la ópera espacial y la aventura de acción.
El reparto tampoco logra rescatar el conjunto. John Travolta, profundamente implicado en el proyecto, interpreta al villano Terl con una intensidad tan excesiva que su actuación oscila continuamente entre la amenaza y la caricatura. El actor parece disfrutar componiendo un antagonista extravagante, pero el resultado se aleja del temor que debería inspirar un conquistador galáctico. Barry Pepper aporta mayor seriedad como protagonista, aunque el desarrollo del personaje resulta demasiado esquemático para sostener el peso dramático del relato. Forest Whitaker, por su parte, queda relegado a un papel secundario que apenas encuentra espacio para desplegar su talento.
Uno de los mayores problemas reside en un guion que acelera el crecimiento de sus personajes hasta límites difíciles de aceptar. La evolución de los humanos desde tribus prácticamente salvajes hasta convertirse en estrategas capaces de enfrentarse a una civilización tecnológicamente muy superior sucede con una rapidez que rompe cualquier sensación de verosimilitud. La narración va encadenando situaciones improbables sin conceder tiempo para que el espectador asimile los acontecimientos, debilitando así el impacto emocional de la historia.
Tampoco ayuda un tono que cambia constantemente. Algunas secuencias buscan transmitir solemnidad, mientras otras rozan involuntariamente la comedia debido a unos diálogos grandilocuentes y unas interpretaciones excesivamente teatrales. Esa mezcla termina convirtiendo muchas escenas en momentos difíciles de tomar en serio, algo especialmente perjudicial para una película que pretendía ser una gran epopeya de ciencia ficción.
Paradójicamente, ese cúmulo de errores también explica parte de su permanencia en la memoria colectiva. Campo de batalla: la Tierra posee una personalidad tan singular y una acumulación tan extraordinaria de decisiones cuestionables que resulta imposible confundirla con cualquier otra producción del género. Su extravagancia ha terminado despertando cierta curiosidad entre quienes disfrutan descubriendo películas consideradas fracasos históricos o fenómenos de culto involuntario.
Pese a todo, bajo sus excesos todavía pueden encontrarse algunas ideas interesantes sobre la resistencia frente a la opresión, el valor del conocimiento y la capacidad del ser humano para reconstruirse incluso en las circunstancias más desesperadas. Son conceptos que nunca llegan a desarrollarse con la profundidad necesaria, sepultados bajo un espectáculo visual tan desmedido como caótico.
Campo de batalla: la Tierra permanece como una de las grandes oportunidades perdidas de la ciencia ficción moderna. Más que una mala película convencional, representa el curioso caso de una producción que aspiraba a convertirse en un referente del género y acabó transformándose en un símbolo de los riesgos de la desmesura creativa. Su visionado sigue despertando incredulidad, asombro e incluso diversión involuntaria, demostrando que, a veces, los mayores fracasos también encuentran una forma inesperada de alcanzar la inmortalidad cinematográfica.
Autor: Don Hollywood


La pelicula es muy floja, sobretodo en cuestiones de argumento e interpretación; ahora bien las batallitas no están nada mal.
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