ANTHONY HOPKINS Y SHIRLEY MACLAINE: UNA PELÍCULA QUE DEJÓ MUY MAL RECUERDO
ANTHONY HOPKINS Y SHIRLEY MACLAINE: UNA PELÍCULA QUE DEJÓ MUY MAL RECUERDO
La química entre dos grandes intérpretes no siempre existe delante de la cámara. A veces, incluso, ocurre exactamente lo contrario. Anthony Hopkins y Shirley MacLaine compartieron protagonismo en Solo para adultos (1980), una película que hoy resulta más conocida por la mala relación entre sus protagonistas que por su propio recorrido cinematográfico.
Hopkins, cuya carrera se ha prolongado durante décadas hasta convertirlo en una de las figuras más respetadas de la interpretación, nunca pareció guardar un recuerdo especialmente agradable de aquella experiencia. Muchos años después del rodaje, cuando se le preguntó por sus compañeros de profesión más difíciles, el actor fue sorprendentemente directo al referirse a MacLaine: «Fue la actriz más insoportable con la que he trabajado». No necesitó añadir demasiado. La frase hablaba por sí sola.
La actriz, sin embargo, tampoco parecía tener una opinión especialmente positiva de su compañero. Casi tres décadas después del estreno de la película, MacLaine reconoció que el sentimiento era mutuo, aunque añadió una circunstancia que, según sus palabras, podía explicar parte de la situación: «A mí tampoco me caía bien, pero en aquel momento estaba sobrio y lo estaba pasando mal».
El contexto personal de Hopkins resulta especialmente llamativo. Durante el rodaje, el actor se encontraba atravesando una etapa complicada de su vida, y la tensión entre ambos intérpretes no parece haber ayudado precisamente a crear un ambiente agradable en el set.
En la película, ambos interpretaban a un matrimonio sumido en una crisis sentimental. El personaje de Hopkins, un profesor universitario, inicia una relación con una alumna mucho más joven. Cuando su esposa descubre la infidelidad, decide responder de una manera igualmente inesperada: comienza a relacionarse con un hombre mucho más joven que ella. La situación alcanza un punto todavía más extraño cuando las dos parejas terminan compartiendo un fin de semana en la nieve, en Vermont.
La propuesta, dirigida por Richard Lang y Noel Black, no consiguió convencer ni al público ni a la crítica. Solo para adultos terminó convertida en un fracaso y recibió varias nominaciones a los Razzie, entre ellas las destinadas al peor actor de reparto para Hopkins, al peor guion y a la peor canción original por Where Do You Catch the Bus for Tomorrow?
Pero la relación de MacLaine con sus compañeros de profesión ya había dejado otros episodios poco amables. Tras trabajar con ella en Dos mulas y una mujer (1970), el director Don Siegel tampoco se mostró precisamente generoso al hablar de la actriz. «Es difícil sentir cariño por ella. Es muy poco femenina y tiene demasiado carácter. Es muy, muy dura», afirmó.
Quizá todo aquello formara parte de la personalidad de MacLaine. Quizá fueran simplemente dos temperamentos incapaces de encontrarse. Lo que sí parece evidente es que, en el caso de Solo para adultos, la tensión entre Anthony Hopkins y Shirley MacLaine no se quedó únicamente dentro de la ficción. Y, en ocasiones, algunas películas dejan una huella mucho más profunda entre quienes las hicieron que entre quienes finalmente las vieron.
Autor: Jordi Quesada Galdeano

Shirley MacLaine siempre ha dado una imagen en pantalla de persona dicharachera y todo simpatía, por su lado Anthony Hopkins lo he visto en alguna entrevista y da la imagen de ser una persona muy terrenal y muy accesible a todo el mundo.
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