STALLONE SE ARREPIENTE DE HABER DEJADO ESCAPAR TRES SAGAS QUE PODRÍAN HABER CAMBIADO SU CARRERA
STALLONE SE ARREPIENTE DE HABER DEJADO ESCAPAR TRES SAGAS QUE PODRÍAN HABER CAMBIADO SU CARRERA
Sylvester Stallone ha tenido varias oportunidades de convertir sus personajes en franquicias millonarias. Algunas las aprovechó hasta el extremo. Rocky terminó convirtiéndose en una de las sagas más reconocibles de la historia del cine y Rambo, inaugurada con Acorralado, siguió un camino parecido. Años más tarde llegaría también Los Mercenarios, otra franquicia construida alrededor de su figura y de su particular manera de entender el cine de acción.
Sin embargo, hay tres películas de su trayectoria que ahora contempla con cierta sensación de oportunidad perdida. Cobra, Tango y Cash y Demolition Man podrían haber tenido continuaciones, y Stallone reconoce que quizá fue él mismo quien dejó pasar la ocasión.
«Mi mayor lamento es no haber hecho franquicias de Cobra, Tango y Cash y Demolition Man. Creo que cada una podría haber tenido al menos tres películas, pero quizá fui demasiado vago a la hora de hacerlo. Creo que tenían mucho potencial», confesó el actor y cineasta durante una entrevista concedida a GQ.
Resulta especialmente llamativo en el caso de Cobra, estrenada en 1986. Stallone interpretaba al teniente Marion «Cobra» Cobretti, un policía de métodos expeditivos al que le toca enfrentarse a una organización criminal vinculada a una secta de asesinos. Después de que Ingrid, una mujer que ha presenciado uno de sus crímenes, se convierta en objetivo del grupo, Cobra tendrá que protegerla mientras intenta descubrir quién está filtrando información desde dentro de su propio departamento.
La película tuvo una acogida comercial considerable, con una recaudación cercana a los 49 millones de euros frente a un presupuesto de unos 25 millones. Su protagonista se convirtió en una especie de policía de acción llevado al límite, una versión deliberadamente exagerada del arquetipo popularizado por Harry Callahan en Harry el sucio. El personaje tenía todos los ingredientes para regresar a la pantalla en nuevas aventuras, pero nunca llegó a hacerlo.
Tres años después, Stallone volvió a compartir protagonismo con Kurt Russell en Tango y Cash. La película presentaba a dos policías completamente distintos que terminan formando una pareja obligada a colaborar después de que una conspiración los convierta en víctimas de una trampa. Acusados de corrupción y encerrados en prisión, ambos tienen que escapar y limpiar sus nombres.
La producción alcanzó alrededor de 63 millones de dólares de recaudación con un presupuesto de aproximadamente 54 millones. Su mezcla de acción, humor y química entre sus dos protagonistas ofrecía también un terreno fértil para una continuación. Stallone, sin embargo, nunca volvió a ponerse en la piel de Raymond «Ray» Tango.
El tercer caso resulta todavía más curioso. Demolition Man, estrenada en 1993, enfrentaba a Stallone con Wesley Snipes en una historia de ciencia ficción que utilizaba el futuro como escenario para una desquiciada combinación de acción, sátira y humor.
Snipes interpretaba a Simon Phoenix, un criminal extremadamente peligroso que es condenado a permanecer congelado en una prisión criogénica. Cuando despierta décadas después, descubre una sociedad completamente transformada y, sobre todo, una ciudad en la que las reglas han cambiado radicalmente. Para detenerlo recurren al agente John Spartan, interpretado por Stallone, el policía responsable de haberlo capturado años atrás.
La película contó con un presupuesto superior a los 77 millones de dólares y terminó recaudando alrededor de 58 millones en Estados Unidos, unas cifras que no facilitaron la puesta en marcha de una segunda entrega. Con el tiempo, sin embargo, Demolition Man fue adquiriendo una reputación mucho más favorable y terminó convirtiéndose en uno de los títulos más recordados de la filmografía de Stallone durante los años noventa.
Visto con perspectiva, los tres casos tienen algo en común: Cobra, Tango y Cash y Demolition Man dejaron personajes y universos suficientemente reconocibles como para haber continuado, pero ninguno consiguió convertirse en saga.
Stallone sí supo explotar las posibilidades de Rocky y Rambo, dos personajes que acabaron acompañándole durante décadas y que terminaron formando parte esencial de su identidad cinematográfica. También encontró años después una nueva vía para reunir a varias generaciones de estrellas de acción con Los Mercenarios.
Quizá por eso, cuando echa la vista atrás, resulta comprensible que piense en aquellas tres películas. Cobra podía haber regresado con nuevas investigaciones, Tango y Cash tenían una pareja protagonista con química suficiente para otra aventura y Demolition Man había creado un futuro con posibilidades prácticamente ilimitadas.
El actor reconoce ahora que pudo haber hecho al menos tres películas de cada una. Y aunque atribuye parte de aquella decisión a su propia pereza, existe una ironía difícil de pasar por alto: Stallone acabó convirtiéndose en uno de los grandes especialistas de Hollywood a la hora de transformar un personaje en una marca cinematográfica. Tres oportunidades quedaron, sin embargo, por el camino.
Autor: Don Hollywood

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