EL ECLIPSE REAL QUE ANTHONY QUINN RODÓ UNA SOLA VEZ PARA CONVERTIR "BARRABÁS" EN HISTORIA DEL CINE
EL ECLIPSE REAL QUE ANTHONY QUINN RODÓ UNA SOLA VEZ PARA CONVERTIR "BARRABÁS" EN HISTORIA DEL CINE
El eclipse solar que hoy, 12 de agosto, puede contemplarse desde diferentes puntos de España devuelve a la memoria una de esas historias de rodaje que parecen inventadas para alimentar la leyenda de Hollywood. Anthony Quinn se encontró en 1951 ante uno de los retos más singulares de su carrera mientras rodaba Barrabás, la superproducción italiana dirigida por Richard Fleischer y producida por Dino De Laurentiis.
La película necesitaba representar un momento asociado tradicionalmente a la muerte de Jesús: el oscurecimiento del cielo. Fleischer tuvo una idea tan arriesgada como fascinante. En lugar de recrearlo mediante trucajes, decidió esperar a que la naturaleza hiciera el trabajo delante de sus cámaras. El resultado fue una de esas secuencias cinematográficas en las que la realidad y la ficción quedaron atrapadas durante unos segundos en el mismo plano.
La oportunidad apareció en la Toscana, donde estaba previsto que se produjera un eclipse solar el 15 de febrero de 1951. Fleischer trasladó hasta allí al equipo y al reparto, con Anthony Quinn al frente, sabiendo perfectamente que aquella jornada no admitiría errores. El fenómeno duraría aproximadamente 165 segundos. Ese era todo el tiempo disponible para conseguir las imágenes que necesitaba.
Una película convencional permite repetir una escena tantas veces como haga falta. En aquella ocasión, la posibilidad sencillamente no existía. El eclipse no iba a esperar a que alguien solucionara un problema de cámara, corrigiera una posición o pidiera otra interpretación. Si la operación fallaba, la única alternativa habría sido recurrir posteriormente a efectos visuales.
Fleischer decidió cubrirse las espaldas de una manera casi descomunal. Distribuyó alrededor de 40 cámaras por la montaña, preparadas para registrar simultáneamente el fenómeno desde distintos puntos de vista. La planificación tuvo que ser minuciosa hasta el último detalle porque la película necesitaba varios planos y todos debían aprovechar aquellos escasos minutos de oscuridad.
En medio de semejante despliegue estaba Anthony Quinn interpretando a Barrabás, el célebre delincuente que, según los Evangelios, fue liberado por decisión de la multitud mientras Jesús era condenado. Quinn cargaba con el peso dramático de la secuencia y, al mismo tiempo, debía formar parte de una operación técnica que difícilmente podía repetirse.
El contexto histórico añade todavía más interés a la escena. Barrabás se estrenaría en 1961 y presentaba una visión cinematográfica de la vida del personaje liberado en lugar de Jesús. La película contaba con un presupuesto y unas dimensiones propias de las grandes producciones épicas de aquella época, aunque Fleischer consiguió imprimirle una personalidad particular. Su cine de aventuras encontraba aquí un terreno bíblico en el que la espectacularidad estaba al servicio de una historia profundamente marcada por la violencia, la culpa y la supervivencia.
La utilización del eclipse también encajaba con la tradición visual asociada a la muerte de Cristo. Desde el punto de vista histórico y astronómico, las fechas conocidas no permiten establecer que hubiera un eclipse solar coincidiendo exactamente con la crucifixión. El relato evangélico habla de oscuridad sobre la tierra, y el cine encontró en ese episodio una poderosa imagen para representar el momento.
Fleischer decidió llevar aquella imagen hasta sus últimas consecuencias. Para conseguirlo tuvo que convertir un acontecimiento astronómico en parte del rodaje y sincronizar actores, cámaras y equipo técnico con un fenómeno que solo podía suceder una vez.
La escena de Barrabás adquiere así una dimensión especial cuando se conoce lo que ocurrió detrás de las cámaras. Aquella oscuridad que vemos en pantalla no fue fabricada en un estudio ni añadida posteriormente. Anthony Quinn estuvo realmente allí cuando el cielo comenzó a oscurecerse y decenas de cámaras empezaron a registrar el eclipse.
Richard Fleischer, además, era un director especialmente acostumbrado a trabajar a gran escala. Su filmografía incluye aventuras, ciencia ficción, cine negro, relatos históricos y superproducciones en las que la dimensión visual desempeñaba un papel esencial. Barrabás pertenece a esa vertiente de su carrera en la que el espectáculo cinematográfico podía alcanzar proporciones extraordinarias.
La anécdota resulta todavía más curiosa por una cuestión generacional. El eclipse total que puede contemplarse hoy en España se produce 114 años después del último eclipse total visible desde nuestro país en 1912. Anthony Quinn todavía no había nacido entonces: llegó al mundo en 1915. Casi cuatro décadas después, aquel actor nacido en México y convertido en una de las grandes figuras internacionales del cine terminaría protagonizando una película en la que un eclipse auténtico formaría parte de su propia historia.
Quinn ya era por entonces un intérprete de enorme personalidad. Su presencia física y su intensidad dramática resultaban especialmente adecuadas para un personaje como Barrabás, un hombre marcado por la violencia, la culpa y una vida que cambia radicalmente después de recibir una libertad que estaba destinada a otro.
La escena del eclipse terminó convirtiéndose en una de las grandes curiosidades de Barrabás, pero también representa algo que el cine de aquella época se atrevía a hacer con una frecuencia mucho mayor: esperar a la realidad cuando la realidad podía proporcionar una imagen imposible de fabricar.
Hoy, mientras el cielo vuelve a convertirse en protagonista sobre España, merece la pena recordar aquella expedición a la Toscana. Fleischer tuvo una montaña, decenas de cámaras, un actor dispuesto a interpretar su papel y poco más de dos minutos y medio para capturar un instante irrepetible.
Anthony Quinn no tuvo que interpretar el eclipse. Le bastó con estar allí.
Y cuando la luz desapareció, las cámaras comenzaron a rodar.
Autor: Don Hollywood

Hay que decir que el responsable de planificar el rodaje, estaba muy bien informado y tuvieron ojo de rodar el eclipse, en esa escena cumbre de esas peliculas bíblicas de antaño, ya que la escena con esa oscuridad le da un toque muy especial.
ResponderEliminar