EL DRAMA (2026). EL PESO DE LAS HERIDAS INVISIBLES.
EL OJO CRITICO
EL DRAMA (2026).
EL PESO DE LAS HERIDAS INVISIBLES.
REPARTO: ZENDAYA, ROBERT PATTINSON, ALANA HAIM, MAMOUDOU ARHIE, ANNA BARISHNIKOV, HAILEY GATES, JORDYN CURET, MICHAEL ABBOTT JR., DAMON GUPTON, SYDNEY LEMMON, HANNAH GROSS, ZOE WINTERS, DEE NELSON
DIRECTOR: KRISTOFFER BORGLI
MÚSICA: DANIEL PEMBERTON
PRODUCTORA: A24
DURACIÓN: 105 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Pocas películas recientes se atreven a explorar el dolor emocional con una honestidad tan incómoda como El drama. Lejos de buscar el golpe fácil o el sentimentalismo calculado, la cinta construye un relato donde los silencios, las miradas y las palabras que nunca llegan a pronunciarse poseen tanta fuerza como los momentos de mayor intensidad. El resultado es una experiencia profundamente humana, de esas que permanecen dando vueltas en la cabeza mucho después de abandonar la sala.
Zendaya y Robert Pattinson sostienen prácticamente todo el peso de la historia con dos interpretaciones extraordinarias. La química entre ambos no nace de grandes declaraciones románticas ni de escenas diseñadas para conmover al espectador a toda costa. Surge de la fragilidad compartida, de las inseguridades, de las dudas y de la incapacidad de dos personas para escapar de sus propios fantasmas. Cada conversación parece esconder una batalla interna, y ambos actores consiguen transmitirla con una naturalidad admirable.
Zendaya vuelve a demostrar que atraviesa uno de los momentos más brillantes de su carrera. Su personaje evoluciona con una delicadeza fascinante, dejando que el espectador descubra sus grietas poco a poco. Apenas necesita elevar la voz para expresar un mundo entero de emociones. Pattinson, por su parte, continúa ampliando una filmografía cada vez más valiente. Su interpretación posee una intensidad contenida que resulta hipnótica. Incluso cuando permanece inmóvil frente a la cámara, consigue comunicar un conflicto interior que nunca deja de sentirse auténtico.
La dirección apuesta por un ritmo pausado, consciente de que la historia necesita respirar. Cada escena encuentra el tiempo suficiente para desarrollarse sin prisas, permitiendo que los personajes crezcan de forma orgánica. Puede que algunos espectadores echen de menos un desarrollo más dinámico, pero esa cadencia forma parte de la propia identidad de la película. Todo avanza con la sensación de que cada paso tiene un significado emocional.
Visualmente, El drama apuesta por una fotografía elegante y melancólica. Los espacios parecen reflejar el estado de ánimo de los protagonistas, convirtiendo habitaciones, calles o paisajes cotidianos en escenarios cargados de simbolismo. La iluminación juega constantemente con las sombras y los tonos apagados, reforzando esa sensación de desgaste emocional que acompaña toda la narración.
La banda sonora aparece únicamente cuando realmente tiene algo que aportar. La mayor parte del tiempo es el silencio quien domina la escena, una decisión especialmente acertada porque obliga al espectador a convivir con la incomodidad de los personajes. En una época donde muchas producciones sienten la necesidad de subrayar cada emoción con música, esta contención resulta especialmente efectiva.
El guion también merece reconocimiento por evitar explicaciones innecesarias. Confía en la inteligencia del público y permite que muchas respuestas permanezcan abiertas a la interpretación. Esa decisión convierte la película en una obra que invita a la reflexión en lugar de ofrecer soluciones fáciles. Algunos diálogos alcanzan una enorme carga emocional precisamente porque parecen conversaciones reales, imperfectas y llenas de interrupciones, donde los personajes hablan tanto con sus palabras como con sus silencios.
No todo funciona con la misma precisión. En su tramo central aparecen algunas secuencias que prolongan ligeramente el conflicto principal y ralentizan el avance del relato más de lo necesario. Además, ciertos personajes secundarios apenas tienen espacio para desarrollar todo su potencial, dejando la sensación de que podrían haber enriquecido todavía más la historia.
Aun así, esos pequeños desequilibrios apenas empañan un conjunto que destaca por su sensibilidad y por la enorme implicación artística de todos los involucrados. El drama demuestra que todavía es posible realizar cine adulto, emocional y profundamente honesto sin recurrir a artificios. Es una película que exige paciencia y atención, pero recompensa al espectador con una experiencia intensa, elegante y llena de matices. Cuando aparecen los créditos finales, permanece una mezcla de melancolía, esperanza y reflexión que convierte su visionado en un viaje emocional difícil de olvidar.
Autor: Don Hollywood


El tema es muy interesante, el de las masacres que han sufrido en las ultimas décadas algunos institutos norteamericanos, pero la pelicula resulta fallida, por momentos cansina, y es que el punto fuerte que podría ser de la pelicula, el profundizar en el psique de una adolescente que quiere acabar con la vida de sus compañeros, queda diluida, con las consecuencias de esta al cabo de muchos años. Zendaya da la talla, mientras que Pattinson me parece un soseras de cuidado. Entre ambos no existe quimica alguna.
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