BEN AFFLECK Y EL DÍA EN QUE COMPRENDIÓ QUE TENÍA QUE DEJAR EL ALCOHOL
BEN AFFLECK Y EL DÍA EN QUE COMPRENDIÓ QUE TENÍA QUE DEJAR EL ALCOHOL
Casi tres décadas después de aquella noche en la que Ben Affleck y Matt Damon subieron al escenario para recoger el Oscar por el guion de El indomable Will Hunting, resulta curioso pensar en todo lo que ha sucedido desde entonces. Aquella imagen de dos amigos muy jóvenes celebrando el mayor reconocimiento de Hollywood quedó asociada al comienzo de una carrera que acabaría atravesando prácticamente todos los estados posibles de la fama: éxitos rotundos, fracasos sonados, prestigio, polémicas, romances mediáticos y también momentos personales especialmente difíciles.
Affleck ha hablado en numerosas ocasiones de sus problemas con el alcohol, pero su manera de explicar aquel periodo de su vida resulta especialmente reveladora porque no intenta convertirlo en una historia de superación cómoda ni perfectamente ordenada. Para él, enfrentarse a la adicción significó aceptar hasta qué punto había perdido el control y asumir las consecuencias que estaba provocando a su alrededor.
El momento decisivo llegó cuando comprendió que sus excesos estaban perjudicando la relación con sus tres hijos, fruto de su matrimonio con Jennifer Garner. Aquella constatación se convirtió en un punto de inflexión. El actor ha contado que comprobar que su comportamiento estaba afectándoles fue uno de los momentos más dolorosos de su vida y que, a partir de entonces, tuvo claro que debía enfrentarse al problema.
Su experiencia también le ha llevado a cuestionar una industria de la rehabilitación que, según sus palabras, vende soluciones rápidas a precios desorbitados. Affleck ha llegado a calificar determinados centros como “soluciones fraudulentas”, aunque mantiene una opinión mucho más favorable hacia Alcohólicos Anónimos.
En su caso, además, tuvieron un peso fundamental las personas que permanecieron a su lado. Familiares y amigos fueron una red imprescindible durante el proceso, aunque Affleck tampoco presenta la recuperación como un camino sencillo. Su visión de la adicción es dura y poco complaciente. Considera que para salir de ella es necesario enfrentarse al sufrimiento y llegar a comprender de manera profunda las consecuencias de aquello que está ocurriendo.
Con el paso del tiempo, el actor ha reconocido que incluso llegó a temer una recaída. Sin embargo, asegura que no ha vuelto a sentir deseos de beber. Esa afirmación adquiere especial importancia después de una trayectoria marcada por periodos en los que tuvo que reconstruirse tanto profesional como personalmente.
Affleck ha aprendido a convivir con una parte de su pasado que ya no pretende ocultar. Desde aquel joven que celebraba un Oscar junto a Matt Damon hasta el hombre que años después tuvo que reconocer sus propios límites existe una distancia enorme. Su carrera ha sobrevivido a los golpes y, quizá más importante todavía, él también.
Hoy, cuando recuerda aquellos años, la figura del actor queda inevitablemente ligada a una idea sencilla y difícil al mismo tiempo: pedir ayuda, aceptar la realidad y dejar que quienes te quieren puedan estar a tu lado. En una industria acostumbrada a maquillar las heridas, Ben Affleck ha decidido hablar de las suyas a plena luz.
Autor: Django il bastardi

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