VILLANOS DE CINE. ROY BARCROFT
ROY BARCROFT
Nacimiento: 7 de septiembre de 1902, Crab Orchard, Nebraska, Estados Unidos.
Fallecimiento: 28 de noviembre de 1969, Woodland Hills, Los Ángeles, California, Estados Unidos.
Causa de la muerte: cáncer de riñón.
Roy Barcroft ocupa un lugar muy especial dentro de la historia del western clásico estadounidense. Aunque rara vez encabezó los repartos y su nombre no alcanzó la fama de las grandes estrellas del género, su rostro quedó grabado en la memoria de millones de espectadores gracias a una extraordinaria carrera interpretando villanos. Durante más de tres décadas fue uno de los actores de carácter más reconocibles del cine norteamericano y, para muchos aficionados al western de serie B, representó el mal con una eficacia difícil de igualar.
Nacido con el nombre de Howard Harold Ravenscroft en una familia de agricultores de Nebraska, su vida estuvo lejos de comenzar en los escenarios. Durante su juventud llevó una existencia aventurera y cambiante. Se alistó en el ejército siendo muy joven y llegó a servir durante la Primera Guerra Mundial, resultando herido en combate. Tras abandonar la vida militar trabajó en numerosos oficios, entre ellos peón de rancho, ferroviario, marinero y trabajador de campos petrolíferos. Más adelante volvió a enrolarse en el ejército y pasó una temporada destinado en Hawái.
Cuando finalmente abandonó la vida militar, se dedicó durante un tiempo a la música, tocando el clarinete y el saxofón en diversas orquestas de baile de la zona de Chicago. En 1929 se trasladó con su familia a California, una decisión que acabaría cambiando su destino para siempre. Inicialmente trabajó como vendedor, pero comenzó a participar en representaciones teatrales de aficionados para mejorar su dicción y su capacidad para hablar en público. Aquella actividad terminó despertando una vocación inesperada.
Su entrada en Hollywood fue gradual. Durante la segunda mitad de los años treinta apareció en pequeños papeles y como figurante en numerosos estudios. Participó en seriales tan populares como Flash Gordon, donde apenas tenía breves intervenciones sin acreditar. Poco a poco fue encontrando espacio dentro de los westerns, un género que se adaptaba perfectamente a su imponente presencia física, su mirada dura y su voz profunda.
El gran punto de inflexión llegó en 1943 cuando firmó un contrato exclusivo con la productora Republic Pictures. Aquella compañía era una auténtica fábrica de westerns y seriales de aventuras, y Barcroft se convirtió rápidamente en uno de sus rostros más habituales. Durante aproximadamente una década apareció en cerca de ciento cincuenta producciones para el estudio y terminó siendo considerado el villano por excelencia de Republic. El crítico Leonard Maltin llegaría a definirlo como "el enemigo público número uno" de la compañía.
Entre los años cuarenta y cincuenta participó en una cantidad asombrosa de películas. Compartió pantalla con algunas de las principales estrellas del western popular de la época y se especializó en interpretar forajidos, pistoleros, rancheros corruptos, caciques locales y criminales de toda clase. Su altura, su corpulencia y su capacidad para transmitir amenaza lo convirtieron en un antagonista perfecto. Sin embargo, quienes trabajaron con él solían destacar que fuera de la pantalla era una persona amable, afable y enormemente respetada por sus compañeros.
Aunque el western fue su territorio natural, Barcroft también participó en seriales de ciencia ficción y aventuras. Entre sus trabajos más recordados figuran producciones como The Purple Monster Strikes, Radar Men from the Moon y numerosas películas de acción producidas por Republic Pictures. Con el declive de los westerns cinematográficos durante la década de 1950, supo reinventarse encontrando trabajo en televisión.
Su presencia se hizo habitual en algunas de las series más populares del momento. Participó en títulos legendarios como Gunsmoke, Rawhide, Have Gun – Will Travel, Laramie y muchas otras producciones televisivas del Oeste. Además, una nueva generación de espectadores lo conoció gracias a su entrañable interpretación del coronel Jim Logan en la serie juvenil Spin and Marty, emitida dentro del programa de Disney The Mickey Mouse Club. Aquel personaje mostraba una faceta mucho más amable que los innumerables villanos que había interpretado durante años.
A lo largo de su carrera acumuló cerca de cuatrocientas apariciones entre cine y televisión, una cifra extraordinaria que refleja la enorme demanda que existía de actores de carácter fiables y versátiles en el Hollywood clásico. Entre sus películas más conocidas figuran Oklahoma! (1955), The Spoilers (1955), Band of Angels (1957), Billy the Kid Versus Dracula (1966), Texas Across the River (1966) y Bandolero! (1968).
En el plano personal estuvo casado con Vera Thompson y tuvo dos hijos. Su vida familiar permaneció siempre alejada de los focos, algo habitual en un actor que nunca buscó el estrellato y que prefirió centrarse en trabajar de forma constante.
Roy Barcroft falleció el 28 de noviembre de 1969 a los 67 años de edad a consecuencia de un cáncer de riñón. Incluso después de su muerte protagonizó un último gesto de generosidad al donar su cuerpo a la ciencia médica.
Hoy su nombre sigue siendo sinónimo del gran villano del western clásico. Pocos actores encarnaron con tanta convicción a los forajidos y pistoleros que poblaron las pantallas estadounidenses durante la edad dorada del género. Sin ser una estrella de primera fila, Roy Barcroft se convirtió en uno de esos rostros imprescindibles que ayudaron a construir el imaginario del Oeste cinematográfico y cuya presencia elevaba cualquier producción en la que aparecía.



Monte Walsh, Los rateros, Bandolero, La semilla del diablo, Camino de Oregón, Texas, Seis caballos negros y Los corruptores de Alaska, son algunas de las peliculas en que he visto a este actor.
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