MICHAEL J. FOX SIGUE ESCRIBIENDO SU HISTORIA CONTRA EL PARKINSON
MICHAEL J. FOX SIGUE ESCRIBIENDO SU HISTORIA CONTRA EL PARKINSON
Michael J. Fox aprendió hace mucho tiempo que el Parkinson podía cambiar su vida, pero no tenía por qué decidir cómo terminaba. Más de tres décadas después de recibir el diagnóstico, el actor que se convirtió en un icono mundial gracias a Marty McFly continúa trabajando, defendiendo la investigación y regresando periódicamente a la interpretación. A sus 65 años, la enfermedad sigue formando parte de su día a día, pero no ha conseguido apartarle por completo de aquello que más ama.
Su próximo regreso llegará con la cuarta temporada de ‘Terapia sin filtro’, la serie de Apple TV+ creada por Bill Lawrence, con quien Fox ya había trabajado durante su etapa en ‘Spin City’. El actor había llegado a pensar que su carrera interpretativa había terminado. Durante la pandemia anunció su retirada después de comprobar que algunos días ni siquiera podía confiar en su propia voz. Sin embargo, seis años después volvió a llamar a Lawrence. La conversación abrió una puerta que parecía cerrada.
«No estoy retirado de la actuación», ha explicado Fox, convencido de que solo dejaría definitivamente el oficio si existiera una razón verdaderamente importante para hacerlo. Durante demasiado tiempo, reconoce, permitió que el Parkinson tomara decisiones por él. Ahora intenta recuperar parte de ese control.
El diagnóstico llegó en 1991, cuando los médicos le auguraron que probablemente dispondría de unos diez años antes de que los síntomas le impidieran continuar trabajando ante una cámara. La predicción no tuvo en cuenta la extraordinaria capacidad del actor para reinventarse. Treinta y cinco años después, Fox sigue encontrando nuevas formas de actuar y de convertir su propia experiencia en una herramienta creativa.
La enfermedad, incluso, le ha permitido explorar una vulnerabilidad que durante buena parte de su carrera había mantenido lejos de sus personajes. Sus temblores, sus dificultades físicas y los cambios en su voz dejaron de ser únicamente obstáculos para convertirse también en parte de una verdad interpretativa. En títulos como ‘The Good Wife’ o ‘Curb Your Enthusiasm’, el actor jugó precisamente con la frontera entre la ficción y su propia realidad. Su interpretación del abogado Louis Canning, capaz de utilizar sus problemas físicos para influir en los demás, demostró que el Parkinson podía formar parte de un personaje sin reducirlo a una enfermedad.
Uno de sus trabajos más significativos llegó en ‘Terapia sin filtro’, donde interpretó a un paciente con Parkinson y compartió escenas con Harrison Ford. La experiencia dejó una huella especial en Fox, que recuerda la cercanía y la sensibilidad del veterano actor.
Pero la lucha de Michael J. Fox nunca se limitó a seguir trabajando. Durante siete años mantuvo su diagnóstico en secreto mientras continuaba disfrutando del éxito de ‘Spin City’. También atravesó una etapa marcada por el consumo de alcohol, utilizado como una forma de afrontar la presión y el dolor emocional. Finalmente, junto a su esposa, la actriz Tracy Pollan, decidió hacer pública su enfermedad.
Aquella decisión transformó su vida. Fox dejó de ocultar sus síntomas y comenzó a mostrar también los días difíciles, incluso durante una comparecencia ante el Senado de Estados Unidos. Su mensaje era sencillo y poderoso: la vergüenza y la vanidad no podían estar por encima de la necesidad de investigar.
En 2000 fundó junto a Deborah W. Brooks la Michael J. Fox Foundation for Parkinson's Research, una organización que se convertiría en una de las grandes fuerzas privadas dedicadas a impulsar la investigación contra la enfermedad. Su objetivo siempre fue paradójico y profundamente esperanzador: trabajar hasta que la propia fundación dejara de ser necesaria porque la cura hubiera llegado.
La historia de Michael J. Fox no es la de un hombre que ha vencido al Parkinson, porque todavía no existe una cura. Es la de alguien que ha aprendido a vivir sin permitir que el diagnóstico reduzca toda su identidad a una enfermedad. Sigue actuando cuando puede, sigue riendo, sigue hablando de ciencia y sigue enfrentándose a cada jornada con la conciencia de que no todos los días son iguales.
Su legado va mucho más allá de ‘Regreso al futuro’. También está en cada paciente que dejó de esconder sus temblores, en cada investigación que recibió apoyo y en cada espectador que comprendió que una enfermedad puede cambiar una vida sin tener necesariamente la última palabra sobre ella. Michael J. Fox lleva 35 años demostrando que el futuro nunca está completamente escrito.
Autor: Jordi Quesada Galdeano

Una lastima que el Parkinson truncara la carrera de este actor, que durante los años en que estuvo en activo nos dejo muy buenas peliculas y un buen trabajo como actor.
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