LOUISE LASSER, LA ACTRIZ QUE CONVIRTIÓ LA NEUROSIS EN UNA FORMA DE ARTE, FALLECIO A LOS 87 AÑOS.
LOUISE LASSER, LA ACTRIZ QUE CONVIRTIÓ LA NEUROSIS EN UNA FORMA DE ARTE, FALLECIO A LOS 87 AÑOS.
Fecha de nacimiento: 11 de abril de 1939
Fecha de fallecimiento: 6 de julio de 2026 (anunciado públicamente el 7 de julio de 2026)
Causa de la muerte: causas naturales, en su domicilio de Manhattan, Nueva York.
Louise Lasser fue una de esas intérpretes difíciles de encasillar, una actriz capaz de transformar la fragilidad emocional, la inseguridad y el desconcierto en herramientas interpretativas de enorme fuerza. Aunque para el gran público siempre será la inolvidable protagonista de la serie Mary Hartman, Mary Hartman, su trayectoria abarcó más de seis décadas de cine, televisión, teatro y enseñanza, dejando una huella muy particular en la comedia estadounidense.
Nació el 11 de abril de 1939 en Nueva York, en el seno de una familia judía. Fue hija de Sol Jay Lasser, un conocido autor de manuales sobre impuestos, y de Paula Cohen. Su infancia estuvo marcada por un entorno familiar complejo y por diversas tragedias personales que acabarían influyendo profundamente en su personalidad. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Brandeis, aunque abandonó la carrera antes de graduarse al descubrir que su verdadera vocación era la interpretación.
Decidida a convertirse en actriz, se formó con algunos de los maestros más prestigiosos de Estados Unidos, entre ellos Sanford Meisner, y también pasó por el legendario Actors Studio. Aquella sólida preparación teatral le abrió las puertas de Broadway a comienzos de los años sesenta, cuando sustituyó a Barbra Streisand en el musical I Can Get It for You Wholesale, una oportunidad que supuso el primer gran impulso de su carrera.
Antes de hacerse popular en el cine y la televisión, Louise Lasser destacó en el mundo de la publicidad. Fue una presencia habitual en anuncios televisivos y llegó a convertirse en la primera mujer en recibir un premio Clio, uno de los galardones más importantes de la industria publicitaria estadounidense.
Su vida dio un giro decisivo al conocer a un joven guionista y humorista llamado Woody Allen, con quien contrajo matrimonio en 1966. Aunque la relación solo duró cuatro años y terminó en divorcio en 1970, ambos continuaron colaborando profesionalmente durante algún tiempo. Lasser apareció en varias de las primeras películas del cineasta, entre ellas Lily, la tigresa, Toma el dinero y corre, Bananas y Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo (pero nunca se atrevió a preguntar). En aquellos trabajos ya dejaba entrever un estilo interpretativo muy particular, basado en personajes aparentemente vulnerables, excéntricos y emocionalmente inestables, que conectaban perfectamente con el humor neurótico característico de Allen.
Sin embargo, el papel que cambió definitivamente su carrera llegó en 1976 con Mary Hartman, Mary Hartman, la revolucionaria serie creada por Norman Lear. Concebida como una sátira de los culebrones televisivos y de la sociedad de consumo estadounidense, la producción se convirtió en un auténtico fenómeno cultural. Lasser interpretaba a una ama de casa cuya aparente normalidad escondía un profundo desequilibrio emocional, ofreciendo una actuación llena de matices entre la comedia absurda, el drama psicológico y la crítica social.
El personaje fue recibido con entusiasmo por crítica y público, hasta el punto de convertirla en una de las actrices más reconocidas de la televisión norteamericana de la década de los setenta. Su interpretación le valió una nominación a los Premios Emmy y consolidó una figura femenina muy distinta a las habituales protagonistas televisivas de la época.
Ese mismo año protagonizó uno de los episodios más recordados de Saturday Night Live al ejercer como presentadora invitada. Su comportamiento imprevisible y la tensión creativa con parte del equipo convirtieron aquella emisión en una de las más comentadas de la historia del programa. Con el paso de los años se convirtió en una auténtica leyenda para los seguidores del espacio.
La carrera de Louise Lasser continuó desarrollándose tanto en televisión como en cine. Participó en series tan populares como The Mary Tyler Moore Show, The Bob Newhart Show, Taxi, Laverne & Shirley, St. Elsewhere, Murder, She Wrote o Girls, donde una nueva generación de espectadores pudo descubrir su peculiar talento.
En la gran pantalla trabajó con directores de estilos muy diversos. Formó parte del reparto de Crimewave, de Sam Raimi; apareció en la irreverente Frankenhooker; colaboró con Todd Solondz en la aclamada Happiness; interpretó a Ada en Réquiem por un sueño, de Darren Aronofsky; y en sus últimos años también pudo verse en Funny Pages, demostrando que seguía conservando intacta esa mezcla de vulnerabilidad y extravagancia que siempre definió sus interpretaciones.
Además de actuar, escribió y protagonizó la película para televisión Just Me and You y durante muchos años impartió clases de interpretación en su propio estudio de Nueva York. Numerosos actores destacaron su enorme capacidad para comprender la verdad emocional de un personaje y transmitirla a sus alumnos.
Aunque su carrera nunca volvió a alcanzar la repercusión mediática de Mary Hartman, Mary Hartman, Louise Lasser mantuvo siempre un lugar muy respetado dentro del cine y la televisión estadounidenses. Su capacidad para interpretar personajes neuróticos, solitarios y emocionalmente quebradizos la convirtió en una actriz absolutamente singular, muy admirada por cineastas independientes y por intérpretes de generaciones posteriores.
En el plano personal, fue una mujer reservada que convivió durante años con episodios de depresión y ansiedad, experiencias de las que habló ocasionalmente con honestidad y que contribuyeron a moldear una sensibilidad artística muy poco común. Lejos de ocultar sus dificultades, supo incorporarlas a unos personajes profundamente humanos que conectaban con el público precisamente por sus imperfecciones.
Louise Lasser falleció el 6 de julio de 2026, a los 87 años, por causas naturales en su residencia de Manhattan. Su desaparición supuso el adiós a una actriz irrepetible, dueña de un estilo interpretativo que nunca buscó el artificio ni el lucimiento fácil. Con una carrera marcada por el riesgo, la originalidad y una inconfundible personalidad artística, deja como legado una filmografía que sigue siendo referencia para quienes entienden la interpretación como una exploración sincera de las contradicciones del ser humano.




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