IS GOD IS (2026). UNA TRAGEDIA DE VENGANZA QUE CONVIERTE EL DOLOR EN UN ESPECTÁCULO HIPNÓTICO

 


EL OJO CRITICO.

IS GOD IS (2026).

UNA TRAGEDIA DE VENGANZA QUE CONVIERTE EL DOLOR EN UN ESPECTÁCULO HIPNÓTICO


REPARTO: KARA YOUNG, MALLORI JOHNSON, JANELLE MONAE, MYKELTI WILLIAMSON, ERIKA ALEXANDER, JOSIAH CROSS, VIVICA A. FOX, STERLING K. BROWN, XAVIER NEALY-DAVIS

DIRECTORA: ALESHEA HARRIS 

MÚSICA: JOSEPH SHIRLEY, MOSES SUMNEY 

PRODUCTORA: AMAZON MGM STUDIOS 

DURACIÓN: 102 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS

Pocas películas recientes abrazan con tanta convicción el exceso como Is God Is. Lejos de limitarse a contar una historia de venganza, la directora transforma el relato en una experiencia sensorial que se mueve entre el western contemporáneo, la tragedia griega, el thriller más violento y un surrealismo que nunca pierde de vista las emociones de sus personajes. El resultado es una obra desafiante, incómoda y profundamente personal, capaz de fascinar al espectador incluso cuando lo obliga a abandonar cualquier expectativa convencional.

La premisa parece sencilla. Dos hermanas reciben la misión de encontrar al padre que destrozó sus vidas y ajustar cuentas con él. Sin embargo, ese punto de partida es únicamente la chispa que enciende un viaje marcado por el trauma, la identidad y la necesidad de cerrar heridas que llevan abiertas desde la infancia. La película nunca convierte la venganza en un simple mecanismo narrativo. Cada paso de las protagonistas está impregnado por el peso del pasado, por cicatrices físicas y emocionales que condicionan todas sus decisiones.

Uno de los mayores aciertos reside en la personalidad visual de la propuesta. Cada escenario parece diseñado para reforzar la sensación de encontrarnos en un territorio suspendido entre la realidad y la pesadilla. Desiertos infinitos, moteles decadentes y espacios casi teatrales conforman un universo donde el tiempo parece haberse detenido. Esa estética estilizada recuerda por momentos al cómic, mientras la fotografía utiliza los colores y las sombras para acentuar la dimensión casi mítica de la historia.

Las interpretaciones sostienen con enorme firmeza el relato. Las dos protagonistas transmiten una conexión fraternal compleja, construida sobre el afecto, el resentimiento compartido y una determinación inquebrantable. Sus silencios hablan tanto como los diálogos, y la química entre ambas convierte su relación en el auténtico corazón de la película. Frente a ellas, el resto de personajes aparecen como figuras casi simbólicas, alimentando la sensación de que asistimos a una especie de fábula oscura donde cada encuentro representa una nueva prueba.

El guion tampoco busca ofrecer respuestas sencillas. La violencia aparece como una consecuencia inevitable del sufrimiento acumulado, pero nunca como una solución liberadora. Cada enfrentamiento deja tras de sí una sensación de vacío que invita a preguntarse si la justicia puede reparar aquello que el tiempo jamás consiguió sanar. Esa reflexión atraviesa toda la narración sin necesidad de discursos explícitos.

También merece reconocimiento la manera en que la película juega con el humor negro. En medio de escenas cargadas de tensión aparecen momentos absurdos que rompen el dramatismo y aportan una extraña ligereza. Esa combinación de registros podría haber resultado caótica, pero aquí funciona gracias a una dirección que sabe exactamente cuándo empujar la historia hacia el delirio y cuándo regresar a la intimidad de sus personajes.

No todo alcanza el mismo nivel de brillantez. La voluntad de romper con cualquier estructura tradicional provoca que algunos pasajes resulten deliberadamente desconcertantes. Ciertos secundarios apenas tienen desarrollo y algunas transiciones narrativas parecen responder más a impulsos poéticos que a una lógica dramática. Es una decisión artística plenamente consciente, aunque puede generar cierta distancia en quienes prefieran relatos más lineales.

Aun así, esas irregularidades apenas empañan una propuesta con una identidad extraordinariamente definida. Is God Is no pretende agradar a todo el mundo, sino construir un universo propio donde el dolor, la rabia y la esperanza conviven bajo una estética tan hermosa como perturbadora. Es una película que exige implicación, que invita a interpretar sus imágenes y que permanece en la memoria mucho después de que aparezcan los títulos de crédito.

Más que una simple historia de ajuste de cuentas, la cinta termina convirtiéndose en una reflexión sobre la herencia del trauma, la fuerza de los vínculos familiares y la posibilidad —quizá imposible— de romper el ciclo de la violencia. Una obra valiente, inclasificable y visualmente poderosa que confirma que todavía es posible encontrar en el cine contemporáneo propuestas capaces de sorprender, incomodar y emocionar al mismo tiempo.

Autor: Django il bastardi



Comentarios

  1. Vamos a ver, una historia de venganza contra un verdadero psicópata, lo malo es que las que quieren vengarse, son igualmente en especial una dos verdaderas psicópatas, proceso que se va produciendo a lo largo de la pelicula. En cuanto a la pelicula, tiene una buena puesta en escena bastante elegante y la fotografía es muy buena; pero la pelicula como que nunca, al menos a mi, me llega a meter dentro. Tiene sus momentos, pero nada mas.

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