FALLECE LA ACTRIZ ESPAÑOLA MARGARITA ANDREY A LOS 99 AÑOS.
FALLECE LA ACTRIZ ESPAÑOLA MARGARITA ANDREY A LOS 99 AÑOS.
Fecha de nacimiento: 19 de septiembre de 1926 (Madrid, España)
Fecha de fallecimiento: Julio de 2026 (99 años)
Causa de la muerte: No ha sido comunicada públicamente.
Margarita Andrey fue una de esas actrices cuya carrera quedó ligada para siempre a la edad dorada del cine español de la posguerra. Dueña de una belleza elegante, una presencia serena y una naturalidad interpretativa muy apreciada por los directores de la época, se convirtió en uno de los rostros más prometedores del panorama cinematográfico de los años cuarenta y cincuenta. Sin embargo, cuando su trayectoria parecía destinada a prolongarse durante décadas, decidió abandonar la interpretación en el momento de mayor popularidad para dedicarse por completo a su vida familiar, una decisión que alimentó durante muchos años el misterio en torno a su figura.
Nació en Madrid el 19 de septiembre de 1926, en el seno de una familia de origen suizo afincada en España. Su padre, además de funcionario, mantenía vínculos con el mundo cinematográfico, circunstancia que facilitó el primer contacto de Margarita con la industria del cine. Durante su infancia alternó sus estudios entre Madrid y Burgos, recibiendo una educación muy cuidada que marcaría su refinamiento y la elegancia que posteriormente transmitiría en la pantalla.
Con apenas dieciocho años debutó en el cine participando en El sobrino de don Buffalo Bill (1944), producción en la que colaboró su propio padre. Aunque se trataba de un papel secundario, su fotogenia llamó inmediatamente la atención de productores y realizadores. Apenas un año después obtuvo su primer gran protagonismo con Viento de siglos (1945), dirigida por Enrique Gómez, cineasta con quien mantendría una estrecha colaboración durante buena parte de su carrera.
A partir de entonces fue encadenando un proyecto tras otro en una filmografía relativamente breve, pero muy representativa del cine español de aquellos años. Participó en títulos como La mantilla de Beatriz (1946), La próxima vez que vivamos (1946), Extraño amanecer (1947), El verdugo (1947), La fiesta sigue (1948), Siempre vuelven de madrugada (1949), Despertó su corazón (1949), Tiempos felices (1950) y Verónica (1950), consolidándose como una de las jóvenes protagonistas habituales del cine nacional.
Su imagen encajaba perfectamente con el tipo de heroína que predominaba en la cinematografía española del momento: mujeres jóvenes, optimistas, sensibles y cercanas. No necesitaba grandes gestos para transmitir emociones, y precisamente esa contención interpretativa se convirtió en una de sus principales virtudes. Su presencia irradiaba una mezcla de inocencia y sofisticación que conectó rápidamente con el público.
Durante la primera mitad de los años cincuenta continuó ampliando su carrera con películas como El cerco del diablo (1952), Aeropuerto (1953), El Padre Pitillo (1954), La ciudad de los sueños (1954), La Hermana Alegría (1955), Historias de la radio (1955), La lupa (1955), Zalacaín el aventurero (1955) y Nunca es demasiado tarde, una de sus últimas apariciones en la gran pantalla.
Uno de los mayores reconocimientos de su carrera llegó gracias a Aeropuerto (1953), trabajo por el que obtuvo el Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo, uno de los galardones más prestigiosos que podía recibir un intérprete español en aquella época. A pesar de ese reconocimiento y del magnífico momento profesional que atravesaba, tomó una decisión que sorprendió profundamente al sector cinematográfico.
En 1955 contrajo matrimonio y decidió abandonar definitivamente la interpretación. Mientras muchas de sus compañeras intentaban prolongar sus carreras durante décadas, Margarita Andrey eligió desaparecer voluntariamente de los focos para centrarse en su vida privada. Nunca buscó regresar al cine ni aprovechar la nostalgia que despertaba entre los aficionados. Esa retirada absoluta convirtió su figura en un caso poco habitual dentro del cine español y contribuyó a crear una cierta aura de leyenda alrededor de su nombre.
Durante más de setenta años vivió completamente alejada de la vida pública. Apenas concedió entrevistas y evitó cualquier protagonismo mediático, lo que hizo que varias generaciones de espectadores únicamente pudieran redescubrirla gracias a las reposiciones televisivas y a la recuperación del patrimonio cinematográfico español. Su figura fue reivindicada con el paso del tiempo como la de una actriz que representó con enorme dignidad una etapa fundamental de la historia del cine nacional.
Cuando se aproximaba el centenario de su nacimiento, diversas instituciones comenzaron a recuperar su legado y a recordar la importancia que tuvo en la cinematografía española de los años cuarenta y cincuenta, destacando no solo su talento interpretativo sino también el singular recorrido vital de una artista que prefirió la discreción a la fama permanente.
Margarita Andrey falleció en julio de 2026 a los 99 años de edad. Su muerte supuso la desaparición de una de las últimas grandes representantes del cine español clásico. La causa de su fallecimiento no fue hecha pública. Con ella se cerró definitivamente una generación de intérpretes que ayudó a construir la identidad del cine español de la posguerra y cuya elegancia, profesionalidad y naturalidad continúan siendo recordadas por los amantes del séptimo arte.
Autor: Django il bastardi


Solo he visto de ella, Historias de la radio. D.E.P. 🙏🙏🙏
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