EL OJO CRITICO. CABOBLANCO (1980)
EL OJO CRITICO.
CABOBLANCO (1980)
REPARTO: CHARLES BRONSON, JASON ROBARDS, DOMINIQUE SANDA, FERNANDO REY, GILBERT ROLAND, SIMON McCORKINDALE, CAMILLA SPARV, DENNY MILLER, JORGE RUSSEK, JAMES BOOTH, CLIFTON JAMES, ALDO SAMBRELL
DIRECTOR: J. LEE THOMPSON
MÚSICA: JERRY GOLDSMITH
PRODUCTORA: AVCO EMBASSY PICTURES
DURACIÓN: 91 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS, MEXICO
Cuando se piensa en Charles Bronson, la imagen que suele venir a la mente es la de un hombre de pocas palabras que impone justicia a golpe de revólver y mirada de acero. Por eso Caboblanco, estrenada en 1980 y dirigida por J. Lee Thompson, ocupa un lugar tan peculiar dentro de su filmografía. Lejos de la violencia urbana que dominó buena parte de su carrera, aquí encontramos a un Bronson más melancólico, atrapado en una aventura romántica con ecos evidentes de Casablanca y envuelta en una búsqueda de tesoros, nazis fugitivos y viejas heridas imposibles de cerrar.La historia nos traslada al pequeño puerto peruano de Caboblanco en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Giff Hoyt, propietario de un hotel y antiguo aventurero, vive una existencia tranquila hasta que la llegada de una misteriosa mujer francesa altera el frágil equilibrio del lugar. Al mismo tiempo, comienzan a surgir sospechas alrededor de un tesoro hundido y de un antiguo jerarca nazi refugiado en la zona. Lo que parecía un rincón olvidado del mundo se convierte entonces en un tablero donde todos esconden secretos y donde cada movimiento puede resultar fatal.
Uno de los aspectos más interesantes de la película es ver a Bronson desenvolverse en un terreno poco habitual. Su personaje conserva la dureza que hizo célebre al actor, pero bajo esa apariencia se percibe un cansancio vital que aporta profundidad al relato. Giff Hoyt no es un héroe invulnerable. Es un hombre marcado por el pasado, alguien que observa cómo los fantasmas de la guerra y las oportunidades perdidas regresan para poner a prueba sus convicciones.
La dirección de J. Lee Thompson apuesta por una atmósfera de aventura clásica. El océano, las playas desiertas, los bares llenos de personajes ambiguos y los rumores sobre oro nazi escondido bajo las aguas construyen un escenario atractivo que recuerda al cine de los años cuarenta y cincuenta. La influencia de Casablanca resulta tan evidente que durante décadas la película ha sido descrita como una reinterpretación libre del clásico protagonizado por Humphrey Bogart.
Jason Robards aporta presencia y carisma como el enigmático Beckdorff, mientras que Dominique Sanda encarna el elemento romántico de una historia donde la intriga y los sentimientos avanzan en paralelo. La química entre los personajes no siempre alcanza la intensidad que exige el material, pero contribuye a mantener vivo el interés durante todo el metraje.
La película tiene defectos evidentes. El ritmo es irregular, algunas secuencias carecen de la tensión necesaria y el guion no siempre logra aprovechar todas las posibilidades de su planteamiento. Sin embargo, posee una cualidad que termina jugando a su favor: una honestidad casi nostálgica. Caboblanco pertenece a una época en la que las aventuras todavía podían construirse alrededor de personajes, atmósferas y misterios sin necesidad de grandes artificios visuales.
Al finalizar, queda la sensación de haber descubierto una obra menor dentro de la carrera de Bronson, pero también una de las más singulares. No alcanza la grandeza de las películas que intenta homenajear, ni tampoco figura entre los títulos más recordados de su protagonista, pero ofrece algo que muchas producciones más ambiciosas no consiguen: el placer sencillo de acompañar a personajes perdidos en un lugar remoto donde aún parecen posibles los tesoros escondidos, los amores imposibles y las leyendas nacidas junto al mar.


No es lo mejor de J. Lee Thompson, pero si que se deja ver con ese aroma de cine clasico que desprende, es más parece como si estuviera inspirada en Casablanca.
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