EL OJO CRITICO. BRUBAKER (1980)
EL OJO CRITICO.
BRUBAKER (1980)
REPARTO: ROBERT REDFORD, YAPHET KOTTO, JANE ALEXANDER, DAVID KEITH, MURRAY HAMILTON, MORGAN FREEMAN, WILFORD BRIMLEY, M. EMMETT WALSH, MATT CLARK, TIM McINTIRE, RICHARD WARD, ALBERT SALMI
DIRECTOR: STUART ROSENBERG
MÚSICA: LALO SCHIFRIN
PRODUCTORA: 20TH CENTURY FOX
DURACIÓN: 131 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
La historia comienza con una de las presentaciones más brillantes que ha dado el cine penitenciario. Un nuevo preso llega a la cárcel de Wakefield y observa en silencio las humillaciones, la violencia y la corrupción que dominan cada rincón del penal. Los reclusos son tratados como mercancía, la dignidad humana parece haber desaparecido y los abusos forman parte de la rutina diaria. Entonces llega la revelación: aquel supuesto preso es en realidad Henry Brubaker, el nuevo alcaide de la prisión, decidido a descubrir la verdad desde dentro.
Lo que sigue es un enfrentamiento constante entre la integridad y el poder. Redford ofrece una interpretación magnífica, alejada de cualquier heroísmo exagerado. Su Brubaker no es un hombre invencible, sino alguien que se niega a aceptar que la injusticia sea una norma inevitable. Cada mirada, cada decisión y cada gesto transmiten una determinación tranquila que termina convirtiéndose en el verdadero motor de la película.
La dirección de Rosenberg evita el sensacionalismo. Aunque las escenas de brutalidad resultan impactantes, el filme nunca busca explotar el sufrimiento de los presos. Su interés está en mostrar cómo la corrupción se infiltra en todas las capas de una institución hasta convertirse en una maquinaria prácticamente imposible de desmontar.
Uno de los grandes aciertos de Brubaker es que trasciende el género carcelario. La prisión se convierte en una metáfora de una sociedad donde los intereses políticos, económicos y personales pesan más que la verdad. A medida que el protagonista descubre secretos cada vez más oscuros, la película abandona la estructura de drama penitenciario para transformarse en un intenso thriller sobre el abuso de poder.
El reparto secundario aporta una enorme solidez al conjunto. Yaphet Kotto destaca especialmente como uno de los internos más carismáticos y complejos, mientras que una joven aparición de Morgan Freeman añade un curioso valor histórico para quienes revisitan la película hoy.
Con el paso de los años, Brubaker ha mantenido intacta su capacidad para conmover e indignar. Muchos espectadores siguen considerándola una de las grandes obras olvidadas del cine estadounidense de los años ochenta y una de las interpretaciones más sólidas de Redford.
Cuando termina, no queda la sensación de haber asistido únicamente a una historia sobre una cárcel. Lo que permanece es el retrato de un hombre enfrentado a una estructura diseñada para perpetuarse a sí misma. Una película sobria, inteligente y profundamente humana que demuestra que el verdadero valor no siempre consiste en ganar una batalla, sino en negarse a mirar hacia otro lado cuando todos los demás han decidido hacerlo.


Excelente pelicula carcelaria, puede que sea la mejor pelicula e interpretación de Robert Redford a lo largo de su carrera.
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