EL CINE DE LOS AÑOS 90. CRY BABY(1990)
EL CINE DE LOS AÑOS 90.
CRY BABY(1990)
REPARTO: JOHNNY DEPP, TRACI LORDS, WILLEM DAFOE, AMY LOCANE, SUSAN TYRRELL, POLLY BERGEN, IGGY POP, RICKI LAKE, TROY DONAHUE, KIM McGUIRE, JOE DALLESANDRO, JOEY HEATHERTON, DAVID NELSON, PATTY HEARST
DIRECTOR: JOHN WATERS
MÚSICA: PATRICK WILLIAMS
PRODUCTORA: UNIVERSAL PICTURES
DURACIÓN: 85 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Pocas películas poseen la capacidad de burlarse de un género mientras, al mismo tiempo, le rinden un homenaje tan apasionado. Cry-Baby es una de ellas. Bajo la dirección del siempre inclasificable John Waters, esta comedia musical toma prestados todos los ingredientes de los melodramas juveniles de los años cincuenta para darles la vuelta con una mezcla irresistible de humor irreverente, exageración y un amor incondicional por la cultura rockabilly. El resultado es una película que jamás pretende ser realista, sino celebrar el exceso con una sonrisa permanente.En el centro de este colorido carnaval aparece Johnny Depp, que por entonces comenzaba a desprenderse definitivamente de la etiqueta de ídolo adolescente. Su Cry-Baby Walker es el rebelde perfecto: atractivo, desafiante, envuelto en una leyenda de chico peligroso y con una habilidad casi sobrenatural para conquistar corazones con una sola lágrima. Depp entiende desde el primer minuto que el personaje debe interpretarse con absoluta seriedad, aunque todo lo que ocurra a su alrededor roce continuamente la caricatura. Esa decisión convierte su actuación en uno de los mayores aciertos de la película.
La historia gira en torno al romance imposible entre Cry-Baby y Allison, una joven perteneciente al grupo de los estudiantes ejemplares. La diferencia entre ambos mundos alimenta un relato que juega deliberadamente con los clichés de las historias de amor juveniles. Las pandillas rivales, los adultos incapaces de comprender a los jóvenes y las diferencias sociales aparecen llevadas hasta un extremo tan exagerado que resulta imposible no entender la ironía que impregna cada escena.
John Waters aprovecha esa base argumental para desplegar todo su universo creativo. Los peinados imposibles, el vestuario de colores intensos, los coches clásicos, las cazadoras de cuero y los ritmos del primer rock and roll convierten cada secuencia en una explosión de personalidad. Todo parece diseñado para transportar al espectador a una versión alternativa de los años cincuenta donde el buen gusto y el mal gusto conviven felizmente sin preocuparse por las normas.
La música desempeña un papel fundamental en esa experiencia. Las canciones no funcionan únicamente como números musicales, sino como una extensión de la personalidad de los personajes. El ritmo contagioso de cada interpretación mantiene viva la energía del relato y hace que incluso quienes no sean aficionados al género terminen dejándose llevar por su vitalidad.
Uno de los mayores logros de Cry-Baby reside precisamente en su falta de complejos. Waters nunca intenta suavizar su estilo para conquistar al gran público. Al contrario, exagera cada gesto, multiplica las situaciones absurdas y construye personajes que parecen sacados de un cómic delirante. Esa apuesta puede desconcertar a quienes busquen una historia romántica convencional, pero constituye el auténtico motor de una película orgullosamente extravagante.
Johnny Depp demuestra aquí una enorme versatilidad. Más allá de su evidente magnetismo, exhibe un talento para la comedia física y el humor absurdo que anticipa muchas de las interpretaciones excéntricas que desarrollarían su carrera en los años posteriores. Sin necesidad de recurrir a grandes discursos, consigue convertir a Cry-Baby en un protagonista entrañable, capaz de transmitir sensibilidad bajo una fachada de chico duro.
Vista más de tres décadas después, la película conserva intacta buena parte de su frescura. Su estética sigue resultando inconfundible, su sentido del humor mantiene la capacidad de sorprender y su irreverencia continúa diferenciándola de cualquier otro musical juvenil de la época. El paso del tiempo, lejos de desgastarla, ha reforzado su condición de obra de culto, descubierta generación tras generación por espectadores que encuentran en ella una celebración de la diferencia y de la libertad para ser uno mismo.
Cry-Baby no pretende competir con los grandes musicales clásicos ni reinventar el cine romántico. Su objetivo es mucho más divertido: reírse de todos sus códigos mientras les declara un profundo amor. Entre canciones, motos, tupés imposibles y romances prohibidos, John Waters firma una de las propuestas más personales de su filmografía, impulsada por un Johnny Depp carismático y completamente entregado a un personaje que sigue siendo tan inolvidable como la primera lágrima que derrama frente a la cámara.
Autor: Don Hollywood


Mientras estas viendo la pelicula tienes la sensación de estar viendo una versión gamberra de Grease. La pelicula es muy divertida, tiene un poco de todo y Johnny Depp ya apuntaba maneras de su camaleonismo como actor. Pero sobretodo tiene una banda sonora llena de muy buenos temas musicales.
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