EL CINE DE LOS AÑOS 90. CADILLAC MAN ((1990)

 


EL CINE DE LOS AÑOS 90.

CADILLAC MAN ((1990)

REPARTO: ROBIN WILLIAMS, TIM ROBBINS, ANNABELLA SCIORRA, PAMELA REED, PAUL GUIYFOYLE, FRAN DRESCHER, LORI PETTY, ZACK NORMAN, BILL NELSON, EDDIE JONES, MIMI CECCHINI, TRISTINE SKYLER, JUDITH HOAG, LAUREN TOM

DIRECTOR: ROGER DONALDSON 

MÚSICA: J, PETER ROBINSON 

PRODUCTORA: ORION PICTURES 

DURACIÓN: 97 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS

Pocas veces un actor ha sabido convertir el desorden en un espectáculo tan fascinante como Robin Williams. Cadillac Man aprovecha precisamente esa cualidad para construir una comedia negra que nunca circula por el carril esperado. Lo que comienza como el retrato de un vendedor de coches incapaz de poner orden en su vida termina transformándose en un delirante secuestro con rehenes donde el humor, la tensión y la desesperación conviven en un equilibrio tan frágil como sorprendente.

Joey O'Brien vive al límite. Debe vender una docena de automóviles en apenas dos días si quiere conservar su empleo, soporta las presiones de una exmujer, mantiene varias relaciones sentimentales al mismo tiempo, arrastra deudas peligrosas y parece incapaz de tomar una sola decisión acertada. Cuando todo apunta a que el desastre ya ha alcanzado su punto máximo, un hombre armado irrumpe en el concesionario convencido de que uno de los vendedores mantiene una aventura con su esposa. A partir de ese instante, la película cambia completamente de marcha.

Roger Donaldson dirige una propuesta difícil de clasificar. No es una comedia convencional, pero tampoco un thriller al uso. Se mueve continuamente entre ambos géneros, abrazando el absurdo sin perder de vista el drama que esconden sus personajes. Ese cambio constante de tono puede desconcertar a quien espere una narración más lineal, pero también constituye uno de los rasgos que hacen de Cadillac Man una película diferente dentro de la filmografía de Robin Williams.

El actor ofrece una interpretación rebosante de energía. Su capacidad para improvisar, hablar sin descanso y convertir cualquier situación en un intercambio verbal frenético encuentra aquí un terreno ideal. Sin embargo, detrás de esa verborrea habitual aparece un personaje agotado, un hombre que lleva demasiado tiempo sobreviviendo a base de mentiras y de promesas que nunca puede cumplir. Williams consigue que el espectador pase de la risa a la compasión casi sin darse cuenta.

Frente a él, Tim Robbins construye un antagonista tan imprevisible como vulnerable. Su personaje entra en escena como una amenaza explosiva, pero poco a poco deja entrever una humanidad que evita convertirlo en un simple villano. Las escenas compartidas entre ambos actores concentran los mejores momentos del filme, funcionando casi como un duelo interpretativo donde el humor y la tragedia intercambian posiciones continuamente.

La película posee un ritmo frenético durante buena parte de su metraje. Los diálogos se pisan unos a otros, los personajes entran y salen de escena con rapidez y el caos parece multiplicarse en cada secuencia. Esa apuesta, aunque coherente con la personalidad de Robin Williams, también juega en su contra. En determinados momentos el exceso de ruido y de histeria termina saturando, haciendo que algunas bromas pierdan eficacia y que el desarrollo narrativo resulte menos sólido de lo deseable.

Aun así, Cadillac Man contiene un trasfondo más interesante de lo que aparenta. Bajo su apariencia de comedia disparatada habla de la presión económica, de la fragilidad masculina, de las apariencias sociales y de la facilidad con la que una vida aparentemente normal puede derrumbarse en cuestión de minutos. Todo ello envuelto en una sátira donde el capitalismo más agresivo y las relaciones personales terminan mezclándose de forma explosiva.

Vista hoy, la película sigue transmitiendo una energía muy propia del cine estadounidense de principios de los noventa. No alcanza la brillantez de las obras más recordadas de Robin Williams, pero sí ofrece una faceta distinta del actor, menos amable y mucho más cínica, demostrando que su talento iba mucho más allá de la comedia familiar que acabaría convirtiéndolo en un icono mundial.

Cadillac Man es una obra irregular, excesiva y por momentos descontrolada, pero precisamente en ese desorden encuentra parte de su identidad. No pretende ser elegante ni refinada; apuesta por la velocidad, el caos y los personajes al borde del colapso. El resultado es una película tan imperfecta como entretenida, impulsada por un Robin Williams en estado puro, capaz de convertir el nerviosismo, la improvisación y la locura en una forma muy particular de hacer cine.


Autor: Don Hollywood



Comentarios

  1. La pelicula arranca muy bien, resulta descacharrante con el personaje de Robin Williams en la comitiva fúnebre; pero a raíz de que aparece Tim Robbins para asentarse en la trama el film se hace cansino y pierde toda la chispa; no es que sea culpa de Robbins, que lo hace muy bien con su personaje, sino mas bien por carencias en el guion.

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