EL CINE DE LOS AÑOS 80. APOCALIPSIS CANÍBAL (1980)

 EL CINE DE LOS AÑOS 80.

APOCALIPSIS CANÍBAL (1980)




REPARTO: MARGIE NEWTON, FRANCO GAROFALO, SELAN KARAY, JOSE GRAS, GABRIEL RENOM, VICTOR ISRAEL, JOSEP LLUIS FONOLL, PIETRO FUMELLI, BRUNO BONI, PATRIZIA COSTA, CESARE DI VITO, BERNARD SERAY, SERGIO PISLAR

DIRECTOR: BRUNO MATTEI, CLAUDIO FRAGASSO 

MÚSICA: GOBLIN 

PRODUCTORA: BEATRICE FILM 

DURACIÓN: 99 min.

PAÍS: ITALIA, ESPAÑA

Dentro del vasto universo del cine de explotación italiano existen películas que parecen confeccionadas con retazos de otras obras, una enorme dosis de descaro y una pasión innegociable por el espectáculo. Apocalipsis caníbal (Hell of the Living Dead), dirigida por Bruno Mattei en 1980, es uno de los ejemplos más representativos de esa forma de entender el cine. Un filme que no oculta en ningún momento sus influencias y que, precisamente por ello, ha terminado convirtiéndose en una pieza de culto para los amantes del terror más salvaje y desacomplejado.

La historia arranca con un accidente químico en una instalación científica situada en Papúa Nueva Guinea. Lo que debería haber sido un experimento controlado acaba liberando un virus capaz de transformar a los seres humanos en criaturas devoradoras de carne. A partir de ese momento, un comando militar y un equipo de periodistas se ven obligados a atravesar un territorio convertido en un infierno plagado de muertos vivientes.

Lo primero que llama la atención es la absoluta falta de complejos de la película. Mattei toma elementos de los zombis de George Romero, añade ingredientes propios del cine caníbal italiano que triunfaba en aquellos años y los mezcla en una aventura delirante donde todo parece posible. El resultado es irregular, exagerado y a menudo absurdo, pero también sorprendentemente entretenido.

La dirección apuesta constantemente por el exceso. La sangre aparece a borbotones, los ataques de los zombis son brutales y la cámara se recrea en escenas de gore que buscan provocar una reacción inmediata en el espectador. Algunas secuencias resultan impactantes incluso hoy, mientras que otras han envejecido con una mezcla involuntaria de humor y encanto artesanal. Es cine de serie B en estado puro, orgulloso de serlo y sin intención alguna de disimularlo.

Visualmente, la película posee una atmósfera muy particular. Las localizaciones naturales, los paisajes selváticos y la sensación de aislamiento crean un escenario inquietante que funciona mucho mejor de lo que cabría esperar de una producción tan modesta. La fotografía transmite suciedad, calor y decadencia, reforzando la sensación de que los protagonistas han quedado atrapados en un rincón del mundo donde la civilización ha dejado de existir.

El reparto cumple con solvencia dentro de las limitaciones del material. Nadie está llamado a ganar premios aquí, pero los actores abrazan el tono desmesurado de la propuesta y contribuyen a que la aventura mantenga un ritmo constante. Los diálogos son, en ocasiones, tan extravagantes como entrañables, una característica que con los años se ha convertido en parte esencial de su personalidad.

Resulta imposible ignorar sus defectos. El montaje es desigual, algunos efectos especiales evidencian la escasez de medios y ciertas escenas parecen construidas a partir de ideas improvisadas sobre la marcha. Sin embargo, esos mismos elementos terminan alimentando su condición de obra de culto. Muchos aficionados al género destacan precisamente esa mezcla de torpeza y entusiasmo que convierte cada minuto en una experiencia imprevisible.

Al terminar Apocalipsis caníbal, uno tiene la sensación de haber sobrevivido a una extraña pesadilla cinematográfica nacida en la época más salvaje del terror italiano. No es una gran película en el sentido tradicional del término, pero sí una obra capaz de transmitir una energía contagiosa que pocas producciones modernas poseen. Bruno Mattei construyó aquí un festival de zombis, sangre, junglas y locura narrativa que continúa fascinando a quienes disfrutan explorando los rincones más extremos y extravagantes del cine fantástico.




Comentarios

  1. Horrorosa, y a ratos de lo mala que es resulta hasta divertida; solo hay que ver a Victor Israel haciendo de zombi.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

FALLECE LA ACTRIZ NORTEAMERICANA VICTORIA JONES A LOS 38 AÑOS.

EL "NO" DE BRAD PITT A INTERVENIR EN UNA DE LAS MEJORES PELICULAS DE LA HISTORIA.

LA DISTANTE RELACION ENTRE JULIE ANDREWS Y RICHARD HARRIS DURANTE EL RODAJE DE HAWAI.

EL TRIANGULO AMOROSO QUE REVIVE NATALIE PORTMAN 20 AÑOS DESPUÉS.

FALLECE EL ACTOR NORTEAMERICANO JAMES VAN DER BEEK A LOS 48 AÑOS.