EL CINE DE LOS AÑOS 80. ALIEN 2: SOBRE LA TIERRA (1980)
EL CINE DE LOS AÑOS 80.
ALIEN 2: SOBRE LA TIERRA (1980)
REPARTO: BELINDA MAYNE, MARK BODIN, ROBERTO BARRESE, MICHELE SOAVI, JUDY PERRIN, BENEDETTA FANTOLI
DIRECTOR: CIRO IPPOLITO
MÚSICA: GUIDO Y MAURIZIO DE ANGELIS
PRODUCTORA: GPS
DURACIÓN: 84 min.
PAÍS: ITALIA
Existen películas que nacen para convertirse en clásicos y otras que parecen surgir de una dimensión paralela donde las reglas del cine comercial dejan de tener sentido. Alien 2: Sobre la Tierra pertenece sin duda a esta segunda categoría. Estrenada en 1980 y dirigida por el italiano Ciro Ippolito, bajo el seudónimo de Sam Cromwell, esta producción intentó aprovechar la enorme popularidad de Alien, el octavo pasajero mediante una secuela no oficial que poco o nada tenía que ver con la obra de Ridley Scott.Lo sorprendente es que, pese a su evidente condición de explotación cinematográfica, la película posee una personalidad tan extraña que termina convirtiéndose en una experiencia difícil de olvidar. Desde el primer momento se percibe una atmósfera inquietante, casi surrealista, en la que un grupo de exploradores descubre unas misteriosas formaciones minerales que esconden una amenaza extraterrestre. A partir de ahí, la narración se adentra en un territorio cada vez más extraño, mezclando terror, ciencia ficción y momentos que parecen surgidos de un sueño febril.
La falta de presupuesto es visible en prácticamente cada escena. Los efectos especiales son rudimentarios incluso para los estándares de la época, los decorados transmiten una sensación de precariedad constante y algunas interpretaciones parecen atrapadas entre la seriedad absoluta y el desconcierto más profundo. Sin embargo, precisamente ahí reside parte de su encanto. La película desprende una energía artesanal que hoy resulta casi imposible encontrar.
Ciro Ippolito no intenta replicar el suspense elegante de Alien. Su propuesta es más agresiva, más caótica y mucho más cercana al cine fantástico italiano de bajo presupuesto que inundó los videoclubes durante décadas. Las cuevas donde transcurre gran parte de la acción se convierten en un escenario opresivo, húmedo y sofocante, generando algunos momentos de genuina incomodidad que funcionan mejor de lo que cabría esperar.
Narrativamente, la película avanza a trompicones. El ritmo es irregular y existen secuencias que parecen alargarse más de la cuenta. No obstante, cuando aparecen los ataques de las criaturas y los estallidos de violencia grotesca, el filme recupera una vitalidad inesperada. Es un espectáculo extraño, a veces involuntariamente cómico, pero nunca aburrido para quien disfrute explorando los rincones más peculiares del cine de género.
Con el paso de los años, Alien 2: Sobre la Tierra ha encontrado una segunda vida entre aficionados al cine de culto y amantes de las producciones más extravagantes de la ciencia ficción europea. Muchos la consideran una rareza absoluta, una pieza de serie B tan disparatada como fascinante, capaz de generar tanto risas como admiración por su desvergonzada audacia.
Al finalizar, queda la sensación de haber asistido a una película imposible, una de esas obras que probablemente no deberían funcionar y, sin embargo, poseen una identidad tan singular que terminan ganándose un lugar en la memoria. No alcanza la grandeza de los clásicos que intentó imitar, pero tampoco lo necesita. Su verdadera virtud consiste en ser un artefacto cinematográfico inclasificable, una criatura mutante nacida en la época dorada de la explotación italiana que todavía hoy conserva la capacidad de sorprender a quien se atreva a descubrirla.


Mejor de lo que se puede esperar, aunque aviso a navegantes nada tiene que ver con Alien.
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