VILLANOS DE CINE.
TOM LONDON
Tom London (nacido Leonard T. Clapman; 24 de agosto de 1889 – 5 de diciembre de 1963)
Tom London fue uno de esos rostros imprescindibles del Hollywood clásico que quizá nunca encabezaron los grandes carteles, pero cuya presencia terminó formando parte del ADN del cine norteamericano. Actor de reparto, especialista ecuestre y veterano absoluto del western de serie B, London construyó una carrera monumental que lo convirtió en una auténtica leyenda silenciosa de la industria. Su nombre quedó asociado para siempre a la edad dorada del western y a una época en la que Hollywood producía películas a un ritmo vertiginoso.
Nacido como Leonard Thomas Clapham el 24 de agosto de 1889 en Louisville, Kentucky, creció en un entorno muy alejado del glamour cinematográfico. Antes de dedicarse al cine trabajó como vendedor y posteriormente se trasladó a Chicago, donde empezó a trabajar para la compañía Selig Polyscope como encargado de utilería. Aquel empleo aparentemente secundario terminó siendo el primer paso de una trayectoria gigantesca. Su experiencia con los caballos y su habilidad como jinete le abrieron rápidamente las puertas de los rodajes del western mudo.
Su debut cinematográfico llegó en la década de 1910, todavía bajo su verdadero nombre. Durante años apareció en innumerables producciones mudas interpretando tanto héroes como villanos, generalmente en papeles ligados al universo fronterizo del Oeste americano. En 1924 adoptó definitivamente el nombre artístico de Tom London, un alias que acabaría convirtiéndose en sinónimo de western clásico.
London perteneció a esa generación de actores capaces de vivir literalmente dentro de un plató. Participó en cientos de películas y, según diversas publicaciones dedicadas a la historia del cine, llegó a ser considerado uno de los intérpretes con más apariciones de toda la historia de Hollywood. Algunas fuentes incluso hablan de más de dos mil participaciones entre cine y televisión, aunque muchas de ellas no siempre quedaron perfectamente documentadas debido a la naturaleza industrial del cine de serie B de la época.
Durante el periodo del cine mudo destacó especialmente por su físico robusto, su mirada curtida y una presencia que parecía nacida directamente de las llanuras del Oeste. Era un actor extremadamente versátil: podía ser un forajido amenazante, un sheriff cansado o el inseparable compañero cómico del héroe principal. Cuando llegó el cine sonoro, muchos actores del western desaparecieron, pero London consiguió adaptarse con naturalidad y siguió trabajando de manera constante durante las décadas de 1930 y 1940.
Apareció junto a numerosas estrellas del western popular, entre ellas Sunset Carson, con quien compartió varias producciones. También trabajó en películas importantes fuera del western, dejando pequeñas pero memorables apariciones en títulos como All Quiet on the Western Front, High Noon o Platinum Blonde. En “Solo ante el peligro”, por ejemplo, interpretó a Sam, uno de los personajes secundarios que ayudaban a construir la atmósfera opresiva de aquel clásico absoluto del western psicológico.
La televisión también terminó formando parte de su carrera. Durante los años cincuenta apareció en numerosas series del Oeste, un género que seguía dominando la pequeña pantalla estadounidense. Producciones como The Range Rider contaron con su presencia habitual, consolidando aún más su imagen de veterano del western americano.
Sin embargo, el declive del western de bajo presupuesto en la segunda mitad de los años cincuenta afectó profundamente a actores como London. Hollywood comenzaba a cambiar, los viejos estudios transformaban sus métodos de producción y el cine que él había ayudado a construir empezaba lentamente a desaparecer. Aun así, continuó trabajando esporádicamente hasta comienzos de los años sesenta.
Su última etapa profesional coincidió con el final de toda una era del cine clásico. Falleció el 5 de diciembre de 1963 en North Hollywood, California, a los 74 años. Fue enterrado en el Forest Lawn Memorial Park de Glendale, lugar de descanso de numerosas figuras históricas de Hollywood.
Tom London jamás alcanzó el estatus de gran estrella, pero pocos actores representaron con tanta fidelidad el espíritu artesanal y casi infinito del viejo Hollywood. Su carrera fue la de un trabajador incansable del cine, uno de esos intérpretes capaces de aparecer durante apenas unos minutos y aun así dejar la sensación de haber pertenecido siempre a ese paisaje polvoriento de caballos, revólveres y horizontes interminables.

Es uno de esos rostros que recordamos de haberlo visto en multitud de peliculas, pero que nunca recuerdas su nombre y eso es fácil, porque no es muy complicado de recordar; pero nunca idénticas nombre con rostro. Incidente en OxBox, la gran prueba, Tarantula, Lazo sagrado, Furia en el valle, la ley de la horca, Valle prohibido, Mando siniestro son algunas de las peliculas en que lo he visto.
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