LA DIRECTORA DE CINE FRANCESA CELINE SCIAMMA HA REALIZADO DOS NUEVOS MONTAJES DE SUS OBRAS CUMBRE.
Pocas veces un cineasta decide volver sobre obras ya consolidadas dentro de su trayectoria para modificarlas de forma sustancial. Sin embargo, eso es exactamente lo que ha hecho la directora francesa Céline Sciamma, que ha aprovechado una importante retrospectiva dedicada a su carrera en París para presentar nuevas versiones de dos de sus títulos más conocidos: Tomboy y Girlhood.
La decisión no se limita a una simple restauración o revisión técnica. Sciamma ha realizado nuevos montajes que, según ha confirmado, pasarán a ser las versiones definitivas de ambas películas en futuras proyecciones, ciclos y retrospectivas. Esto significa que los montajes originales dejarán de circular oficialmente, una medida poco habitual que podría convertir esas primeras versiones en piezas cada vez más difíciles de ver con el paso del tiempo.
Los cambios más llamativos afectan a Girlhood, uno de los largometrajes más celebrados de la realizadora y también uno de los más discutidos de su carrera. La nueva edición reduce la duración de la película de 113 a 88 minutos, eliminando más de veinticinco minutos de material. Entre las secuencias descartadas figura incluso la escena de apertura, centrada en un partido de fútbol americano. Según explicó la cineasta, su objetivo fue concentrar la narración en los momentos de afecto y cercanía entre los personajes, conservando únicamente aquello que ella considera los gestos esenciales de ternura presentes en la obra.
Por su parte, Tomboy también ha sido objeto de modificaciones significativas. Sciamma ha optado por retirar varias escenas que mostraban situaciones de violencia física, incluida una bofetada y el desenlace original de la película. Aunque los recortes son menos extensos que en Girlhood, reflejan una voluntad similar de replantear el tono emocional de la obra desde una perspectiva actual.
La revisión de Girlhood resulta especialmente significativa porque la película ha estado vinculada durante años a debates sobre representación cultural y racial. Desde su estreno en 2014, numerosos críticos, investigadores y activistas analizaron el hecho de que una directora blanca retratara la experiencia de adolescentes negras en los suburbios parisinos. Aquellas discusiones alimentaron un intenso intercambio de opiniones sobre los límites de la representación artística y la legitimidad de contar determinadas historias desde perspectivas ajenas a la experiencia vivida.
La decisión de modificar ahora el largometraje parece encajar con una etapa de profunda reflexión personal y artística por parte de la directora. En los últimos años, Sciamma ha expresado una visión cada vez más crítica hacia determinadas dinámicas de la industria cinematográfica. Entre otras cuestiones, ha cuestionado el modelo competitivo de los grandes festivales internacionales, a los que considera espacios excesivamente marcados por la rivalidad y alejados del placer de compartir cine.
También han generado debate algunas de sus opiniones sobre la duración de las películas contemporáneas. La realizadora llegó a criticar públicamente la tendencia hacia metrajes cada vez más extensos y defendió un cine más conciso y concentrado. De hecho, ha señalado que su interés creativo actual se orienta principalmente hacia formatos más breves.
Esa nueva etapa queda reflejada en Tutti Fruti, una obra inédita de 45 minutos que será presentada durante la retrospectiva parisina. Concebida a partir de imágenes filmadas por la propia directora a lo largo del último año, la pieza ha sido descrita por Sciamma como una experiencia profundamente personal y una práctica cinematográfica desarrollada en soledad, lejos de las estructuras tradicionales de producción.
Pese a las controversias que han acompañado algunas de sus declaraciones y decisiones recientes, el prestigio de Céline Sciamma dentro del panorama cinematográfico internacional permanece intacto. Su película más reconocida, Portrait of a Lady on Fire, continúa siendo considerada una de las obras fundamentales del cine contemporáneo y figura entre los títulos más valorados por la crítica mundial. Ahora, con la revisión de parte de su filmografía, la directora vuelve a abrir un debate tan antiguo como fascinante: si una película pertenece para siempre al momento en que fue estrenada o si su autor tiene derecho a seguir transformándola con el paso de los años.

Ni he visto ni sabía quien era esta mujer hasta el día de hoy.
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