HISTORIAS DE CINE… “AGUIRRE, LA CÓLERA DE DIOS” de Werner Herzog.
La historia de Aguirre, la cólera de Dios (1972) es uno de los relatos más extremos de la cinematografía mundial, donde la línea entre la ficción y la supervivencia real se borró por completo. Dirigida por el visionario Werner Herzog, la película nos transporta a 1560, siguiendo a una expedición de conquistadores españoles que, tras separarse de la columna principal de Pizarro, se adentra en el Amazonas en busca de El Dorado. El grupo termina bajo el mando del tiránico Lope de Aguirre, interpretado por un volcánico Klaus Kinski, cuya actuación es considerada una de las más intensas de la historia.
Un rodaje al borde del abismo
La producción se llevó a cabo en la selva peruana durante cinco semanas frenéticas. Herzog, con un presupuesto mínimo, decidió no usar efectos especiales ni especialistas: los actores realmente bajaron por rápidos peligrosos, cargaron cañones por el barro y convivieron con la humedad y las enfermedades.
Duelo a muerte: La relación entre Herzog y Kinski fue de una violencia legendaria. En un momento de rabia, Kinski disparó un rifle contra la cabaña de los extras, arrancándole la falange de un dedo a uno de ellos. Herzog, para controlar al actor, llegó a amenazarlo con un arma: "Si te vas de este set, te pego ocho tiros y la novena bala es para mí".
El guion perdido: Herzog escribió el borrador en solo dos días y medio durante un viaje en autobús. Parte del guion se perdió cuando un compañero de viaje borracho vomitó sobre las páginas, obligando al director a improvisar gran parte de los diálogos en el set.
Monos y cámaras: La icónica escena final con los cientos de monos en la balsa fue fruto de la improvisación. Herzog compró los animales a unos lugareños y, tras rodar, simplemente los liberó en la selva. Además, la cámara utilizada en el rodaje fue robada por el propio Herzog de la Escuela de Cine de Múnich porque "necesitaba los medios para hacer arte".
Legado y curiosidades
La película destaca por su realismo casi documental. El estilo de caminar de Aguirre, ladeado y amenazante, fue una elección física de Kinski para proyectar una mente retorcida. Aunque en su estreno fue un éxito modesto, hoy es una obra de culto que influyó directamente en películas como Apocalypse Now.

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