EL JOVEN CINEASTA KANE PARSONS ANUNCIA QUE HABRÁ MAS ENTREGAS DE "BACKROOMS", EL NUEVO FENOMENO DE LA TAQUILLA USA.

 EL JOVEN CINEASTA KANE PARSONS ANUNCIA QUE HABRÁ MAS ENTREGAS DE "BACKROOMS", EL NUEVO FENOMENO DE LA TAQUILLA USA. 

Hace apenas unos años, Kane Parsons era conocido en internet por una serie de inquietantes cortometrajes que exploraban el universo de los «backrooms», esos espacios infinitos, vacíos y perturbadores nacidos de una de las leyendas urbanas más populares de la red. Hoy, aquel creador convertido en director cinematográfico acaba de protagonizar uno de los mayores éxitos comerciales recientes del cine de terror.

Backrooms ha irrumpido en los cines con una fuerza difícil de prever. La producción de A24 ha recaudado 81 millones de dólares en Estados Unidos durante su primer fin de semana, una cifra que no sólo la convierte en el mejor estreno de la historia de la compañía, sino que además la sitúa entre los grandes acontecimientos cinematográficos del año. A escala mundial, la película ya acumula 118 millones de dólares, una rentabilidad extraordinaria para una obra cuyo presupuesto no alcanzó los diez millones.

El resultado deja muy atrás la anterior marca de A24, que estaba en manos de Civil War con una apertura de 25,7 millones de dólares. Sin embargo, el verdadero impacto del fenómeno podría medirse más por lo que representa para la industria que por sus cifras inmediatas.

El éxito demuestra que una propiedad intelectual nacida exclusivamente en internet puede transformarse en un producto cinematográfico capaz de competir con producciones mucho más costosas y respaldadas por grandes estudios. También confirma que los nuevos creadores surgidos de plataformas digitales pueden convertirse en nombres relevantes dentro de Hollywood sin necesidad de recorrer los caminos tradicionales de la industria.

Con semejante acogida, la continuidad de la historia parece asegurada. De hecho, Parsons ha revelado que ya existe un acuerdo firmado con A24 para desarrollar una continuación. Pero según el propio cineasta, la secuela nunca fue una simple posibilidad derivada del éxito comercial.

El director ha explicado que desde 2022 concebía Backrooms como el inicio de un relato mucho más amplio. Su intención siempre fue desarrollar una narrativa de largo recorrido que le permitiera explorar aspectos del universo que considera imposibles de abordar en una única película. Sus palabras dejan entrever que la segunda entrega podría ser sólo una pieza más dentro de un proyecto de dimensiones mucho mayores.

La ambición de Parsons resulta coherente con la propia naturaleza de la obra. La película apuesta por una puesta en escena dominada por arquitecturas imposibles, corredores interminables y espacios que desafían cualquier lógica, elementos que ya habían convertido sus trabajos en internet en un fenómeno viral seguido por millones de espectadores.

No obstante, pese a la espectacular acogida inicial, algunos analistas observan con cautela las próximas semanas de exhibición. Parte del público ha reaccionado de forma menos entusiasta de lo esperado, lo que podría traducirse en descensos significativos de recaudación una vez superado el impacto del estreno. Aun así, el enorme colchón económico obtenido durante sus primeros días garantiza que la película ya pueda considerarse una de las grandes operaciones comerciales del año.

La gran incógnita ahora gira en torno al propio Kane Parsons. Queda por descubrir si aprovechará el impulso para desarrollar nuevos proyectos originales o si, por el contrario, el universo de Backrooms terminará absorbiendo gran parte de su carrera creativa. Lo que parece indiscutible es que el joven realizador ha pasado, en tiempo récord, de ser una promesa de internet a convertirse en una de las figuras más observadas por la industria cinematográfica actual.



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