SAM WORTHINGTON PROTAGONIZARA UN WESTERN DONDE SERA UN RECLUSO ENCADENADO EN BUSCA DE VENGANZA.
película de Ray Mendoza, que abandona temporalmente los conflictos bélicos contemporáneos para sumergirse en una historia de fugitivos, montañas inhóspitas y supervivencia extrema. La premisa tiene aroma de gran relato clásico del Oeste: cinco convictos escapan tras el asalto a un tren, pero arrastran un problema imposible de ignorar. Siguen encadenados unos a otros.
La idea convierte la huida en algo mucho más complejo que una simple carrera hacia la libertad. Cada paso obliga a negociar, desconfiar y sobrevivir junto a hombres que probablemente se odian entre sí. En mitad de territorios salvajes, cualquier desacuerdo puede convertirse en una sentencia de muerte.
El reparto reúne además a varios de los rostros más reconocibles del cine y la televisión actual. Sam Worthington encabeza el proyecto después del enorme impulso comercial de Avatar: fuego y ceniza, mientras Jai Courtney continúa consolidando su presencia en pantalla gracias al éxito televisivo de Dutton Ranch. A su lado estará Jack Quaid, convertido ya en uno de los intérpretes más populares de la televisión reciente tras su trabajo en The Boys.
La película también contará con Jaeden Martell, recordado por It y Cuchillos por la espalda, además de LaMonica Garrett, muy ligado al universo televisivo de Taylor Sheridan gracias a producciones como 1883 y Lioness.
Aunque todavía no se conocen detalles concretos sobre los personajes, la propuesta parece apoyarse precisamente en el choque de personalidades dentro de ese grupo condenado a avanzar unido por la fuerza. El concepto recuerda a esos westerns donde la tensión psicológica pesa tanto como las amenazas exteriores. No solo deberán escapar de quienes los persiguen; también tendrán que soportarse entre ellos mientras el hambre, el cansancio y la paranoia convierten el trayecto en una bomba de relojería.
El libreto lleva la firma de Evan Cooper, mientras la producción recaerá en Nina Yang Bongiovi, Paul Hadad, Glenn Kleczkowski y Mark Gillard. Danny Peykoff participará como productor ejecutivo a través de Big Newport Studios.
Tras el impacto de Warfare, Mendoza parece decidido a mantener intacta la intensidad física y emocional que caracterizaba aquel proyecto, aunque trasladada ahora a paisajes polvorientos, montañas implacables y vías de tren perdidas en el corazón del Oeste americano. En el fondo, Blood on the Promontory parece construirse sobre una idea sencilla pero poderosa: a veces la peor condena no es la cárcel, sino verse obligado a depender de quienes jamás elegirías tener cerca.

Ojala que esta vez den con la tecla y tengamos un buen western como los de antes.
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