PEDRO DIAZ A RITMO DE DOVER RUEDA EN LA GALICIA RURAL UNA HISTORIA DE MONJAS CON BRUNA CUSI.

 PEDRO DIAZ A RITMO DE DOVER RUEDA EN LA GALICIA RURAL UNA HISTORIA DE MONJAS CON BRUNA CUSI.

A finales de los años noventa, en una Galicia donde el peso de la tradición todavía marcaba el ritmo de la vida cotidiana, tres mujeres intentan encontrar su propio camino entre la fe, las expectativas familiares y el deseo de decidir sobre sus propias vidas. Ese es el punto de partida de Un dios que no baila, el nuevo largometraje de Pedro Díaz, que ya se encuentra en pleno proceso de rodaje tras iniciar su filmación el pasado 7 de mayo.

La película, que en una fase inicial del proyecto llevó el título de Serenade, un dios que no baila, está protagonizada por María Vázquez y Bruna Cusí, dos de las intérpretes más destacadas del cine español actual. Junto a ellas participa también Ana Santos, conocida por su trabajo en la serie Rapa, completando el núcleo principal de una historia profundamente vinculada al paisaje y la identidad gallega.

El argumento gira alrededor de María, una mujer que afronta una situación tan compleja como emocionalmente delicada. Antes de fallecer, su madre le hace una última petición: que su nieta celebre la primera comunión. Lo que parece un simple deseo familiar terminará desencadenando una serie de conflictos personales y comunitarios. La llegada al pueblo de una joven monja, envuelta en comentarios y rumores que circulan entre los vecinos, actuará como detonante de cambios inesperados en la vida de quienes la rodean.

Más allá de su dimensión dramática, la película reflexiona sobre la transformación de los modelos familiares y el choque entre las nuevas sensibilidades y una sociedad todavía muy condicionada por las normas religiosas y sociales de la época. La libertad individual, la herencia emocional transmitida entre generaciones y las relaciones familiares ocupan un lugar central en el relato.

El proyecto se rueda íntegramente en Galicia y recorrerá durante los meses de mayo y junio diversas localidades de la comunidad, entre ellas Santiago de Compostela, Brión, Bastavaliños, Outes, A Baña, Coristanco, Ames y Negreira. Estos escenarios servirán para construir un retrato cercano y auténtico del entorno rural gallego de finales del siglo XX.

La producción cuenta además con un equipo técnico de primer nivel. La responsable de sonido es Amanda Villavieja, nominada al Oscar, mientras que la dirección de fotografía recae en Ion de Sosa. El montaje corre a cargo de Juanma Gamazo y la composición musical original ha sido confiada a Beatriz López-Nogales.

Uno de los aspectos más llamativos de la película será precisamente su componente musical. Coincidiendo con el trigésimo aniversario de Devil Came To Me, varias canciones de Dover formarán parte de la banda sonora. La energía y el carácter de la emblemática banda madrileña acompañarán una historia marcada por los silencios familiares, las creencias heredadas y la necesidad de romper con los límites impuestos.

Un dios que no baila nace como una coproducción entre España y Portugal impulsada por Mandrágora Cinema, Salon Indien Films, Matriuska Producciones, Nu Boyana Portugal y Serenade Cinema AIE, con la participación de RTVE y Movistar+.

La distribución estará en manos de Sideral, que ya trabaja con la previsión de llevar la película a los cines en algún momento de 2027. Mientras tanto, el rodaje continúa dando forma a una propuesta que aspira a combinar memoria, identidad y emoción a través de una mirada femenina sobre una Galicia en pleno cambio de época.


Comentarios

  1. Un lugar mágico Galicia, espero que la magia les inspire y hagan una buena pelicula.

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