EL OJO CRITICO.
SPLITSVILLE: UNA COMEDIA POCO ROMÁNTICA (2025)
REPARTO: DAKOTA JOHNSON, ADRIA ARJONA, KYLE MARVIN, MICHAEL ANGELO COVINO, NICHOLAS BRAUN, O. T. FAGBENLE, SIMON WEBSTER, DAVID CASTANEDA, CHARLES GILLESPIE, STEPHEN ADEKOLU, LETITIA BROOKES, TYRONE BENSKIN
DIRECTOR: MICHAEL ANGELO COVINO
MÚSICA: DABNEY MORRIS, DAVID WINGO
PRODUCTORA: NEON
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Las relaciones modernas llevan años intentando parecer maduras, evolucionadas y emocionalmente responsables. Splitsville llega para reírse de todo eso con una sonrisa torcida y una copa a medio vaciar. La película de Michael Angelo Covino toma el lenguaje terapéutico de las parejas contemporáneas —los límites, la honestidad, la comunicación abierta— y lo convierte en munición para una de las comedias más incómodamente divertidas de 2025.
En el centro del desastre está Dakota Johnson, que parece haber encontrado por fin un papel que entiende perfectamente su energía interpretativa: distante pero magnética, irónica pero emocionalmente opaca, como alguien que siempre sabe más de lo que dice y menos de lo que siente. Su Julie no necesita levantar la voz para dominar cada escena. Basta una mirada cansada, un comentario seco o una sonrisa apenas torcida para dejar claro que, en este universo de adultos emocionalmente desorientados, ella es la única que parece aceptar el absurdo de todo.
La premisa es deliciosamente explosiva: dos parejas, matrimonios tambaleándose y una supuesta fórmula moderna para la felicidad basada en el matrimonio abierto. Lo que comienza como una conversación entre amigos acaba degenerando en una cadena de celos, sexo, traiciones y decisiones pésimas tomadas con absoluta convicción. La película entiende algo fundamental: las personas rara vez destruyen sus relaciones por maldad; normalmente lo hacen intentando desesperadamente sentirse vivas.
Covino dirige el conjunto con un ritmo nervioso y casi caótico, como si la película estuviera permanentemente al borde de un accidente emocional. Y, en cierto modo, lo está. Los personajes hablan demasiado, reaccionan peor y convierten cada conversación íntima en una batalla ridícula entre el deseo y el ego. Pero ahí reside precisamente su encanto. Splitsville recupera algo que las grandes comedias adultas parecían haber olvidado: el derecho de los personajes a ser inmaduros, sexuales, egoístas y profundamente contradictorios sin que la película los juzgue constantemente.
El humor funciona porque nace de la incomodidad real. Las discusiones no están construidas para dejar frases ingeniosas para redes sociales, sino para mostrar cómo la gente se hiere mientras intenta convencerse de que está actuando con honestidad emocional. La película se mueve entre la farsa y la melancolía con sorprendente facilidad, dejando momentos donde la risa se congela apenas unos segundos antes de convertirse en algo triste.
Visualmente, además, posee una ligereza engañosa. Casas luminosas, playas, cenas interminables y cuerpos atractivos enmarcan un relato donde nadie sabe realmente qué hacer con su libertad sentimental. Todo parece relajado… hasta que deja de serlo. Entonces aparecen los silencios incómodos, las explosiones de violencia absurda y las confesiones que llegan demasiado tarde.
No todas las piezas encajan con la misma precisión y la película, por momentos, parece disfrutar tanto de su propio desorden que amenaza con perderse dentro de él. Pero incluso en esos instantes mantiene una energía contagiosa, casi insolente, como si se negara a convertirse en una simple lección moral sobre las relaciones contemporáneas.
Splitsville no cree demasiado en las almas gemelas ni en la estabilidad emocional. Cree, más bien, en personas intentando sobrevivir al deseo, al aburrimiento y a sí mismas. Y en esa mezcla de cinismo, ternura y caos encuentra una personalidad sorprendentemente viva. Una comedia romántica poco romántica, exactamente como prometía.


Una sátira sobre las relaciones abiertas que la verdad no es una pelicula que te deje huella, pero si que la escena de la pelea entre los dos amigos resulta tremendamente divertida. Por otro lado no deja de ser curioso el de emparejar a dos bellezones como Dakota Johnson y Adría Arjona con dos actores que están muy lejos del arquetipo de galan como son Kyle Marvin y Michael Angelo Covino, este ultimo también director de la pelicula.
ResponderEliminar