EL OJO CRITICO. LA MOMIA DE LEE CRONIN (2026)

 EL OJO CRITICO.


LA MOMIA DE LEE CRONIN (2026)

REPARTO: JACK REYNOR, LAIA COSTA, MAY CALAMAWY, NATALIE GRACE, BILLIE ROY, MAY ELGHETY, VERONICA FALCON, SHILO MOLINA, EMILY MITCHELL, JONATHAN GUNNING, HAYAT KAMILLE, DEAN ALLEN WILLIAMS, KIAN NAGEL

DIRECTOR: LEE CRONIN 

MÚSICA: STEPHEN McKEON 

PRODUCTORA: WARNER BROS, NEW LINE CINEMA, BLUMHOUSE PRODUCTIONS

DURACIÓN: 133 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS

El polvo no solo cubre tumbas en La momia (2026), también impregna cada plano de una sensación de asfixia moral, de fatalidad inevitable que avanza con paso lento pero firme. Lee Cronin se aleja sin titubeos del espectáculo aventurero que popularizó al personaje en décadas pasadas para sumergirse en un terreno más turbio, más físico, donde el terror no se contempla: se padece.

Desde sus primeros compases, la película establece un tono opresivo que no concede tregua. Cronin demuestra un pulso firme para construir atmósferas densas, donde la arqueología deja de ser fascinación para convertirse en una violación de lo sagrado. No se trata tanto de descubrir el pasado como de despertar algo que jamás debió ser perturbado. En ese sentido, la película conecta con un miedo primitivo: el castigo por traspasar límites invisibles.

El cuerpo, como ya sucedía en su cine previo, se convierte en campo de batalla. Las vendas no son solo un icono reconocible, sino una extensión de la corrupción, de la podredumbre que se infiltra bajo la piel. La transformación de la criatura —y de quienes entran en contacto con ella— está filmada con una crudeza que incomoda, que obliga a apartar la mirada en más de una ocasión. Cronin no sugiere: muestra, y lo hace con una convicción que roza lo enfermizo.

Narrativamente, la historia evita los caminos previsibles del blockbuster moderno. Aquí no hay héroes luminosos ni redenciones fáciles. Los personajes están marcados por decisiones cuestionables, por una ambición que los empuja hacia su propia condena. Esa ausencia de refugio moral intensifica la experiencia: el espectador no encuentra dónde agarrarse, queda atrapado en una espiral descendente.

Visualmente, la película apuesta por una paleta apagada, terrosa, casi enfermiza, donde la luz parece filtrarse con dificultad. Las sombras no ocultan, sino que insinúan presencias, formas incompletas que la mente termina de construir. Este uso del espacio convierte cada escenario —ya sea una excavación, una cámara funeraria o un entorno contemporáneo contaminado por lo antiguo— en un lugar hostil.

Sin embargo, no todo es implacable eficacia. En ciertos tramos, la insistencia en la oscuridad emocional termina por diluir el impacto, y algunos personajes secundarios se sienten esbozados más que desarrollados. Aun así, esos desajustes no empañan el conjunto, sino que lo hacen más humano, menos calculado.

La momia de Cronin no busca ser querida ni recordada como una aventura trepidante. Su ambición es otra: permanecer bajo la piel, como una maldición que tarda en manifestarse, pero que nunca desaparece del todo. Y en ese gesto, incómodo y radical, encuentra su verdadera fuerza.




Comentarios

  1. Para mi la mejor pelicula de terror que he visto en los últimos dos o tres años, y la mejor pelicula en general de lo que llevamos de año, es mi opinión. El film no es lo que se dice una pelicula de momias propiamente, es mas bien un film de posesiones, donde se mezcla el drama, el thriller y el terror todo muy bien sincronizado. James Wang y Jason Blum lo ha vuelto a hacer, devolver el buen cine de terror.

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