EL ETERNO MISTERIO EN TORNO A LA DIRECCION DE "POLTERGEIST".
Pocas películas de terror han cargado durante décadas con una discusión tan persistente como Poltergeist. Más allá de las historias sobre maldiciones, tragedias y supersticiones que siempre han acompañado al clásico de 1982, la verdadera incógnita sigue escondida detrás de las cámaras: ¿quién dirigió realmente aquella película? Oficialmente, el responsable fue Tobe Hooper, cineasta ya convertido en figura de culto gracias a La matanza de Texas. Sin embargo, para muchos espectadores y profesionales de Hollywood, el auténtico autor de la película siempre habría sido Steven Spielberg.
La polémica ha regresado ahora con fuerza por culpa de Joseph Kahn, realizador conocido por su personalidad incendiaria y por títulos de culto como Castigo sangriento. A través de un extenso hilo publicado en X, Kahn defendió sin matices que Poltergeist posee el ADN absoluto de Spielberg. No habla de intuiciones ni de rumores de rodaje: habla de cine puro. De composición de plano, de movimientos de cámara, de iluminación, de ritmo visual. Según él, basta observar la película con atención para reconocer la firma del creador de E.T. en cada escena.
Para Kahn, resulta imposible que Hooper hubiera replicado de forma tan exacta el lenguaje cinematográfico de Spielberg. En sus mensajes sostiene que el director de Tiburón controlaba la puesta en escena, el tono familiar mezclado con el terror, el uso de la profundidad de campo e incluso el tipo de lentes utilizadas durante el rodaje. La comparación que utiliza es especialmente gráfica: asegura que ver Poltergeist es como contemplar a Michael Jordan disfrazado de otro jugador mientras sigue haciendo imposibles mates desde la línea de tiros libres. El talento, viene a decir, es imposible de ocultar.
El debate no es nuevo. Ya en el momento del estreno comenzaron a circular comentarios sobre la enorme presencia de Spielberg en el plató. El cineasta venía de consolidarse como el gran rey del entretenimiento norteamericano y había desarrollado personalmente la historia. Además, cuestiones contractuales relacionadas con el sindicato de directores le impedían asumir oficialmente la realización mientras trabajaba en otros proyectos, algo que alimentó todavía más las sospechas.
Con el paso de los años, varias voces cercanas a la producción fueron añadiendo combustible a la teoría. La actriz Zelda Rubinstein llegó a insinuar que Spielberg ejercía un control absoluto durante el rodaje. Más contundente fue aún John R. Leonetti, quien trabajó en la película como ayudante de cámara antes de dirigir años después Annabelle. Según explicó en entrevistas, Spielberg estaba constantemente tomando decisiones creativas y solo en determinados momentos dejaba que Hooper se encargara de algunas escenas.
La muerte de Hooper en 2017 terminó por convertir el misterio en algo irresoluble. El director nunca dejó una respuesta definitiva que despejara las dudas, mientras Spielberg ha preferido mantener silencio durante décadas. Quizá porque la leyenda ya forma parte inseparable de la película. Quizá porque el mito resulta demasiado poderoso para desmontarlo.
Lo fascinante es que la discusión trasciende el simple cotilleo cinéfilo. La historia de Poltergeist abre una grieta incómoda sobre la autoría en Hollywood, un lugar donde productores, estudios y cineastas pueden diluir las fronteras creativas hasta volverlas irreconocibles. Porque, al final, la pregunta no es solo quién gritaba “acción” en el set, sino quién dejó realmente su alma impresa en las imágenes que sobrevivieron al tiempo.

No se si la dirigió Spielberg, su estilo esta en todo el metraje. Es como El Álamo dirigida por John Wayne, se nota que detrás estuvo John Ford.
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