BRENDAN FRASER A CONTRARELOJ PARA PONERSE EN FORMA PARA LA CUARTA ENTREGA DE "LA MOMIA".

 BRENDAN FRASER A CONTRARELOJ PARA PONERSE EN FORMA PARA LA CUARTA ENTREGA DE "LA MOMIA".

Durante años, la figura de Rick O’Connell ha permanecido suspendida en la memoria colectiva como un eco de otra época del cine: aquella en la que la aventura se construía con polvo, sudor y una pizca de ironía. Ahora, casi contra todo pronóstico, ese eco vuelve a tomar forma. Brendan Fraser, que encontró una segunda vida artística tras La ballena, se prepara para recuperar el personaje que lo convirtió en icono popular, en una nueva entrega que aspira a reconciliar a la saga consigo misma.

No es una resurrección cualquiera. La franquicia iniciada por Stephen Sommers arrastra una historia irregular: una tercera entrega que no logró capturar la magia original y un intento de reinicio encabezado por Tom Cruise que terminó siendo más un tropiezo que un renacimiento. En ese contexto, la decisión de Universal Pictures no es tanto un movimiento estratégico como un acto de fe: volver atrás para poder avanzar.

La clave parece residir en una idea sencilla pero difícil de ejecutar: recuperar el espíritu. Para ello, el estudio ha confiado en Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, integrantes del colectivo Radio Silence, cuya sensibilidad hacia el cine de género ya ha quedado patente en títulos como Noche de bodas y su aproximación a Scream. Su propuesta pasa por mirar menos a la espectacularidad digital y más a la fisicidad de lo tangible, una apuesta que conecta con una tendencia reciente impulsada por cineastas como Christopher Nolan.

Ese regreso a lo esencial también se materializa en el reparto. Rachel Weisz y John Hannah retoman sus personajes, reconstruyendo una química que fue fundamental en el éxito original. La sensación es la de una reunión largamente pospuesta, casi como si el tiempo no hubiera pasado, aunque la realidad diga lo contrario.

Porque el tiempo, precisamente, es uno de los grandes protagonistas de esta historia. Fraser, con 57 años, se enfrenta al reto físico de encarnar de nuevo a un héroe de acción en un contexto industrial mucho más exigente. Su preparación no es solo un entrenamiento corporal, sino también un gesto simbólico: el de un actor que se niega a quedar reducido a la nostalgia.

Mientras tanto, los engranajes de la producción avanzan con una urgencia que roza lo temerario. El adelanto de la fecha de estreno a octubre de 2027 obliga a acelerar un proceso que, en superproducciones de este calibre, suele ser largo y meticuloso. El rodaje, previsto para arrancar en pocos meses, deberá convivir con una posproducción ajustada, aunque la intención de reducir el uso de efectos digitales podría aliviar parte de esa presión.

En última instancia, lo que está en juego no es solo el regreso de una saga, sino la posibilidad de recuperar una forma de entender el espectáculo. Una en la que la aventura no depende únicamente del tamaño de la pantalla, sino del pulso narrativo y del carisma de quienes la habitan. Y en ese terreno, pocos regresos resultan tan cargados de significado como este.



Comentarios

  1. Pues nada, horas y horas de gimnasio, nada de comilonas y bollería. Y aún así lo veo muy difícil que Brenadan Fraser rebaje peso.

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