GLEN POWELL SE ADENTRA EN EL CINE DE TERROR CON UN FILM PRODUCIDO POR EL MISMO.
Hay un momento en la carrera de ciertos actores en el que la cámara deja de ser suficiente. No basta con ocupar el encuadre: hace falta decidir qué lo llena. Glen Powell parece haber llegado exactamente a ese punto. Lejos de conformarse con el impulso que le dio Top Gun: Maverick, el texano ha comenzado a redibujar su lugar en la industria desde dentro, moviendo piezas con una ambición cada vez más evidente.
Su nuevo objetivo, The Death Roll, no es solo otra película en cartera, sino una declaración de intenciones. El proyecto —adquirido por Lionsgate tras una puja competitiva— lo sitúa como productor junto a Dan Cohen bajo el paraguas de su compañía Barnstorm. Powell aún no dirige, pero ya ejerce como si estuviera diseñando el plano general de su propia trayectoria.
La elección no es casual. Un thriller de supervivencia con un cocodrilo gigante como amenaza central responde a una lógica muy concreta: concepto inmediato, tensión reconocible y una promesa comercial que no necesita traducción. La historia, escrita por Kas Graham y Rebecca Pollock, arranca como un espejismo de postal —una escapada idílica, sol y calma— para mutar rápidamente en un escenario de depredación donde la naturaleza impone su ley. Un animal de más de cuatro metros convierte el paraíso en territorio hostil, y el relato en una carrera por sobrevivir.
Pero más allá del argumento, lo revelador es la coherencia de los movimientos de Powell. Mientras otros buscan legitimarse a través del drama de prestigio, él abraza el cine de género con una convicción casi estratégica. En su agenda conviven una comedia junto a Judd Apatow y desarrollos ligados a The Texas Chainsaw Massacre, un equilibrio que alterna ligereza y violencia sin complejos.
En ese cruce de caminos se perfila algo más interesante que un simple cambio de rol. Powell no está abandonando su imagen de estrella accesible; la está utilizando como palanca. Su apuesta sugiere una idea que parecía diluirse en el Hollywood reciente: la del actor que no solo interpreta historias, sino que las selecciona, las impulsa y, en última instancia, las construye.
Quizá The Death Roll sea solo un thriller con dientes afilados y vocación de taquilla. O quizá sea también otra pieza en un tablero mayor, donde Glen Powell empieza a jugar no como figura dentro del sistema, sino como alguien dispuesto a moldearlo desde dentro.

Si tengo que escoger peliculas sobre cocodrilos y peliculas sobre tiburones, que son los dos animalitos mas recurrentes por el cine para provocar carnicerías a los humanos, me quedo con las de tiburones, aunque del tema cocodrilos, hay una que disfrute como nunca, Mandíbulas.
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