KRISTEN STEWART DICE QUE PROBABLEMENTE DEJARA LOS ESTADOS UNIDOS.
Kristen Stewart vuelve a situar su relación con Estados Unidos en el centro del debate, esta vez no desde una alfombra roja ni desde un estreno, sino desde una reflexión íntima sobre el lugar —y el clima— en el que quiere seguir creando. La actriz y directora, nominada al Oscar, ha reconocido que se plantea seriamente abandonar el país durante el segundo mandato de Donald Trump, una idea que, lejos de sonar impulsiva, parece madurada y profundamente ligada a su concepción del cine.En una entrevista concedida a The Times of London, Stewart fue directa cuando se le preguntó si se ve permaneciendo en Estados Unidos a largo plazo. “Probablemente no”, respondió, explicando que siente cada vez más dificultades para trabajar con libertad. Aun así, matizó su postura: no se trata de un abandono definitivo, sino de un desplazamiento estratégico. Su intención sería rodar películas en Europa y luego “metérselas por la garganta al público estadounidense”, en una declaración que mezcla provocación, ironía y convicción artística.
La actriz, que actualmente reparte su vida entre Los Ángeles y Nueva York junto a su pareja, la guionista Dylan Meyer, describió el momento político del país como un punto de ruptura. Bajo la presidencia de Trump, afirmó, “la realidad se está rompiendo por completo”. Lejos de adoptar una postura resignada, defendió una actitud combativa, casi creativa: “Deberíamos tomar una página de su libro y crear la realidad en la que queremos vivir”.
Sus palabras no llegan en el vacío. De concretarse su marcha, Stewart se sumaría a una lista cada vez más visible de figuras del entretenimiento que han optado por instalarse fuera de Estados Unidos durante la presidencia de Trump, como Ellen DeGeneres, Rosie O’Donnell o James Cameron, en un contexto de creciente polarización política y cultural.
La tensión entre Stewart y Trump, además, viene de lejos. Antes incluso de que iniciara su carrera política, el entonces empresario ya había dirigido comentarios públicos hacia la actriz. En 2012, opinó en redes sociales sobre su ruptura con Robert Pattinson tras un escándalo de infidelidad, aconsejando al actor que no retomara la relación, un episodio que Stewart ha recordado en más de una ocasión como síntoma de una intromisión absurda y persistente.
En la misma entrevista, la actriz expresó su preocupación por las amenazas del presidente de imponer aranceles a las películas rodadas fuera de Estados Unidos, una medida que calificó de “aterradora” para la industria. Como ejemplo directo citó su debut como directora de largometrajes, La cronología del agua, rodada en Letonia. “Habría sido imposible hacerla en Estados Unidos”, aseguró, subrayando cómo determinadas historias necesitan otros márgenes de producción para existir.
La película adapta las memorias de Lidia Yuknavitch y traza un recorrido duro y fragmentado: una infancia atravesada por el abuso, la huida a través de la natación de competición, la exploración sexual, las relaciones destructivas y la adicción, hasta llegar finalmente a la escritura como forma de supervivencia y afirmación personal. Un relato incómodo, físico y radicalmente libre, que conecta de manera directa con la posición que Stewart defiende hoy como cineasta.
Entre el cine y la política, Kristen Stewart parece haber llegado a una conclusión clara: el lugar desde el que se filma importa tanto como la historia que se cuenta. Y si el espacio se vuelve hostil, siempre queda la posibilidad de cruzar el océano y seguir creando desde otro sitio, aunque las películas, tarde o temprano, regresen para incomodar al público del otro lado.

A mi esta chica siempre me ha parecido que tiene una cara de yonkee que no puede con ella.🤣🤣
ResponderEliminar