PATRICK SCHWARZENEGGER, VINCE VAUGHN Y THEO JAMES PROTAGONISTAS DE LA CUARTA PELICULA DE S. CRAIG ZAHLER.
PATRICK SCHWARZENEGGER, VINCE VAUGHN Y THEO JAMES PROTAGONISTAS DE LA CUARTA PELICULA DE S. CRAIG ZAHLER.
El nuevo proyecto de S. Craig Zahler avanza con paso firme mientras las piezas de su universo vuelven a encajar en esa zona gris donde la violencia, la moral y la fatalidad suelen convivir sin pedir permiso. Lejos de ser un movimiento aislado, la incorporación de Patrick Schwarzenegger al reparto de The Bookie & the Bruiser parece confirmar que el cineasta sigue apostando por relatos de personajes al límite, de esos que arrastran el peso de sus decisiones como una condena silenciosa.
El rodaje ya ha echado a andar en Toronto, con la mirada puesta también en el bullicio del Marché du Film de Cannes, ese escaparate donde los proyectos buscan comprador antes incluso de terminar de definirse del todo. En medio de esa maquinaria industrial, Zahler mantiene su identidad intacta, la misma que dejó huella en títulos como Bone Tomahawk, Brawl in Cell Block 99 o Dragged Across Concrete, obras que no se conformaban con contar una historia, sino que se recreaban en sus rincones más incómodos.
En esta ocasión, la historia gira en torno a dos hombres marcados por la guerra —interpretados por Vince Vaughn y Theo James— que regresan a una Nueva York irreconocible, o quizá son ellos quienes han dejado de reconocer el mundo al que pertenecían. Su decisión de operar al margen de las normas, montando una red ilegal de apuestas, no es tanto un acto de rebeldía como una consecuencia inevitable de su desconexión con la vida civil. Y como suele ocurrir en el cine de Zahler, la violencia no tarda en aparecer, esta vez encarnada en mafias irlandesas e italianas que convierten el negocio en una trampa mortal.
Ahí es donde entra Schwarzenegger, asumiendo el reto de un doble papel: dos hermanos gemelos cuyas vidas, aunque separadas en apariencia, terminan chocando de forma devastadora. Uno, atrapado en una espiral de deudas y decisiones impulsivas; el otro, construido sobre una estabilidad que se revela frágil en cuanto la mentira se abre paso. Ese contraste promete ser uno de los ejes emocionales del relato.
Mientras tanto, en otro rincón del tablero creativo de Zahler, resurge un viejo guion que llevaba dos décadas esperando su momento. The Brigands of Rattlecreek finalmente verá la luz bajo la dirección de Park Chan-wook, con un reparto encabezado por Matthew McConaughey y Pedro Pascal, enfrentados a un grupo de forajidos liderados por Austin Butler. Un western de venganza que, como una tormenta anunciada, promete descargar toda su furia sobre un pequeño pueblo indefenso.
Dos proyectos distintos, pero unidos por una misma pulsión: la de explorar lo que ocurre cuando las reglas dejan de importar y los personajes se ven obligados a enfrentarse, no solo a sus enemigos, sino a sí mismos. En ese terreno, Zahler no suele fallar. Y todo apunta a que esta vez tampoco lo hará.

Tanto el hijo de Schwarzenegger como el hijo de Clint Eastwood, Scott, no acaban de explotar, y eso que este último no lo hace mal.
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