AL PACINO ELIGE LA MEJOR PELICULA DE SU CARRERA.

 AL PACINO ELIGE LA MEJOR PELICULA DE SU CARRERA.

Pocas carreras en Hollywood están tan sólidamente asentadas como la de Al Pacino. Convertido en un referente absoluto del cine estadounidense, su nombre se asocia de manera casi automática a títulos que forman parte de la historia del séptimo arte, desde la saga de El Padrino hasta Heat, pasando por El precio del poder o Esencia de mujer. Un legado imponente que, sin embargo, convive con una elección tan inesperada como reveladora.

Contra todo pronóstico, la película favorita del actor no se encuentra entre sus mayores éxitos, sino en uno de los tropiezos más sonados de su filmografía: Un instante, una vida, dirigida por Sydney Pollack y escrita por Alvin Sargent. Estrenada con escasa repercusión y duramente castigada por la crítica, el filme pasó casi de puntillas por la memoria colectiva, pese a contar con un reparto en el que acompañaban a Pacino intérpretes como Marthe Keller, Walter McGinn, Anny Duperey, Dorothy James o Romolo Valli.

Basada en la novela Heaven Has No Favorites, de Erich Maria Remarque, la película sigue a un brillante piloto de carreras incapaz de gestionar su propio derrumbe emocional. El éxito profesional contrasta con una vida íntima marcada por la enfermedad de Lillian, la mujer a la que ama, y por una huida constante ante cualquier conflicto real. Incapaz de afrontar el dolor, el personaje de Pacino se refugia en una relación superficial, prolongando su deriva personal.

Lejos de renegar de aquel proyecto, el actor lo ha defendido públicamente a lo largo de los años. En una sesión de preguntas recogida por Film Talk, Pacino llegó a afirmar sin rodeos que Un instante, una vida es su película favorita, aun reconociendo que “no le gustó a nadie y tuvo malas críticas”. Para él, el filme capturaba algo profundamente íntimo: “Algo que me estaba pasando en la vida se refleja en la película”.

Especialmente polémica fue una escena en la que su interpretación evocaba deliberadamente a Mae West, un momento que le valió numerosas críticas. Pacino explicó que no se trataba de un exceso gratuito, sino de la manifestación de un personaje roto, incapaz de recordar su pasado o de sostenerse emocionalmente. “La verdadera emoción estaba en si podía recordar cómo era interpretar a Mae West”, confesó, defendiendo la complejidad interna de una secuencia que muchos ridiculizaron.

A pesar de que durante años ha sido calificada como un “melodrama exagerado” y relegada a los márgenes de su filmografía, Un instante, una vida ocupa un lugar privilegiado en la memoria del actor. Tal vez porque, más allá del éxito o el fracaso, pocas películas expusieron con tanta claridad una grieta personal que Pacino nunca ha tratado de ocultar.


Comentarios

  1. Cuando la vi en su día, creo que en una copia DVD, me pareció una pelicula bastante aburrida. La vi de chaval, ahora la tendría que volver a ver.

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