LA OPINION DE CARY GRANT SOBRE LA MEJOR ACTRIZ CON LA QUE TRABAJO.
Cary Grant fue muchas cosas a la vez: el gran caballero de la comedia clásica, un prodigio del tempo cómico, un actor capaz de sostener el romanticismo más sofisticado sin perder nunca la ironía. Elegante hasta la médula, enigmático por naturaleza y dueño de una fotogenia irrepetible, construyó una carrera tan extensa como impecable a lo largo de casi treinta años y cerca de ochenta películas. Compartió pantalla con las actrices más admiradas de Hollywood y dejó tras de sí una galería de parejas cinematográficas difícilmente igualable.Durante décadas se dio por hecho que su actriz predilecta había sido Katharine Hepburn. No faltaban razones: juntos firmaron títulos esenciales como La gran aventura de Silvia, La fiera de mi niña, Vivir para gozar o Historias de Filadelfia. Grant hablaba de ella con una mezcla de fascinación y respeto absoluto: “Era la mujer más magnética que he visto jamás. Tenías que mirarla, escucharla… no había escapatoria”. Sin embargo, pese a la intensidad de aquella alianza, Hepburn no ocupó el primer puesto en su memoria.
Tampoco lo hizo Audrey Hepburn, a pesar de que Grant confesara en más de una ocasión su deseo casi infantil de volver a trabajar con ella. Charada fue, en 1963, la culminación de un anhelo que no se había concretado ni en Sabrina ni en Ariane. La experiencia fue magnífica, pero ni siquiera Audrey logró desbancar a la actriz que Grant consideraba verdaderamente insuperable.
Ni Ingrid Bergman. Con ella rodó dos películas memorables, la turbadora Encadenados y la deliciosa Indiscreta. De la actriz sueca escribió palabras de profunda admiración, destacando su naturalidad milimétricamente controlada, esa capacidad de parecer espontánea sin dejar nunca nada al azar. Aun así, tampoco fue ella.
Grant siempre se mostró generoso al recordar a sus compañeras de reparto. Deborah Kerr, Irene Dunne, Rosalind Russell, Joan Fontaine, Carole Lombard, Myrna Loy, Ginger Rogers, Sophia Loren, Mae West… la lista es tan larga como deslumbrante. Pero fue en 1986, en la última gran entrevista que concedió antes de morir, cuando decidió zanjar definitivamente la cuestión.
Preguntado directamente por quién había sido la mejor actriz con la que había trabajado jamás, Cary Grant no dudó ni un segundo: Grace Kelly.
“He trabajado con muchas actrices extraordinarias”, explicó. “Ingrid, Audrey y Deborah eran espléndidas, pero Grace lo hacía todo con una naturalidad absoluta. Tenía la mente afilada como una navaja y, aun así, estaba completamente relajada. Eso es rarísimo. Era la actriz más extraordinaria de todas”.
No hablaba solo de talento. Grant subrayaba algo todavía más inusual: la autenticidad. “Era una auténtica dama, la número uno. En esta industria solemos fabricar damas, con algunas excepciones. Grace era real. Increíblemente buena y extraordinaria en todos los sentidos”.
Ambos trabajaron juntos en Atrapa a un ladrón, rodada a finales de 1954 bajo la dirección de Alfred Hitchcock y estrenada al año siguiente. El rodaje, desarrollado en la Riviera francesa —Cannes, Niza, la Costa Azul—, fue tan luminoso como la química entre ambos. De aquella experiencia nació una amistad profunda y duradera.
Tanto fue así que Cary Grant fue una de las primeras personas a las que Grace Kelly anunció su decisión de abandonar el cine para casarse con el príncipe Rainiero de Mónaco en 1956. Asistió a la boda y, durante años, visitó con frecuencia a la familia real monegasca, manteniendo intacto un vínculo basado en la admiración mutua y el afecto sincero.
La propia Grace Kelly lo resumiría con una sencillez que parecía definirlos a ambos: “Cary sigue siendo uno de mis amigos más queridos. Nunca he dejado de apreciar su sentido del humor y su amabilidad”.
En una carrera repleta de grandes nombres y parejas legendarias, fue Grace Kelly —sin estridencias, sin gestos grandilocuentes— quien dejó la huella más profunda en el recuerdo del actor que mejor encarnó la elegancia eterna de Hollywood.

Para mi la mejor actriz con la que ha trabajado Cary Grant es Katharine Hepburn entre los dos había una química nunca vista, incluso superior a la que había entre esta y el gran amor de su vida, Spencer Tracy.
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