GEORGE LUCAS SE OPUSO A QUE HARRISON FORD FUERA HAN SOLO.
Antes de que Star Wars redefiniera para siempre el cine comercial, George Lucas ya había recorrido un camino irregular, hecho de apuestas arriesgadas, fracasos tempranos y una fe casi obstinada en su propia visión. A comienzos de los años setenta, junto a Francis Ford Coppola, fundó American Zoetrope, una productora nacida bajo el impulso idealista de la nueva ola hollywoodense. De aquella etapa surgirían dos obras fundacionales de su filmografía: el experimental THX 1138 y, muy poco después, American Graffiti.
Estrenada en 1973, American Graffiti no solo se convirtió en un inesperado éxito comercial, sino que terminó siendo una película decisiva para Lucas. Coppola, que asumió la producción tras la salida de su amigo, lo animó a escribir una historia íntima sobre el tránsito de la adolescencia a la vida adulta, un terreno que Lucas no había contemplado inicialmente. El resultado fue un retrato generacional que conectó con el público y que, además, propició la primera colaboración entre el director y un joven actor llamado Harrison Ford.
El éxito de American Graffiti compensó el golpe que había supuesto THX 1138 y le dio a Lucas el impulso definitivo para seguir adelante con su propia productora, Lucasfilm. Fue entonces cuando comenzó a dar forma a un proyecto mucho más ambicioso, inspirado en seriales clásicos como Flash Gordon y en la tradición de la ciencia ficción moderna: Star Wars. Mientras desarrollaba su universo y sus personajes, Lucas imaginó a Han Solo como una figura clave: un contrabandista arrogante, impulsivo, destinado a transformarse en héroe casi a su pesar.
Paradójicamente, pese a su buena experiencia previa, Lucas no pensó en Harrison Ford para el papel. El propio actor recordaría años después que el director buscaba deliberadamente caras nuevas y que había descartado repetir reparto. De hecho, Ford fue incorporado al proceso de casting como apoyo, ayudando a otros candidatos a leer los diálogos y a comprender la historia. Sin embargo, su dominio del texto y su naturalidad terminaron imponiéndose. Frente a nombres como Jack Nicholson, Robert De Niro, Christopher Walken o Kurt Russell, Ford acabó convirtiéndose en el Han Solo definitivo.
El estreno de Star Wars: Una nueva esperanza en 1977 consolidó a George Lucas como una de las figuras centrales del nuevo Hollywood. La película fue un éxito inmediato y marcó el inicio de una auténtica edad dorada para la ciencia ficción, además de lanzar definitivamente a sus protagonistas al estrellato mundial.
Aun así, Lucas no dejó de mostrar reservas a la hora de repetir fórmulas. Años más tarde, cuando junto a Steven Spielberg buscaba al protagonista de Indiana Jones, volvió a dudar sobre la idoneidad de Ford. Temía que ambos quedaran encasillados como un dúo creativo recurrente, comparable al de Scorsese y De Niro. Por ese motivo, el papel fue ofrecido inicialmente a Tom Selleck, quien incluso llegó a hacer pruebas de pantalla y a obtener el visto bueno de Lucas y Spielberg.
La historia, sin embargo, volvió a torcerse por cuestiones externas. El compromiso de Selleck con la serie Magnum P.I. impidió que aceptara el papel, pese a no haberlo rechazado voluntariamente. La cadena se negó a compatibilizar ambos proyectos y dejó vía libre para que Lucas y Spielberg regresaran a su opción más cercana. Ford asumió entonces el personaje y terminó dando vida a otro icono imperecedero del cine de aventuras.

Ya se que voy a recibir muchos palos por esto, pero Harrison Ford, seamos honestos era y es un actor muy limitado, dio el pego con dos personajes claves para su ascenso Indiana Jones y Han Solo, igualmente dentro del cine de acción ha hecho peliculas notables, pero ya fuera de estos géneros no lo he visto tan bien; si que es un actor con mucho carisma o era, pero como actor es muy limitado en los momentos dramáticos.
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