EL BEBÉ DE DENTRO DEL LABERINTO CRECIÓ ENTRE MARIONETAS Y HOY DA VIDA A NUEVOS MUNDOS FANTÁSTICOS

 


EL BEBÉ DE DENTRO DEL LABERINTO CRECIÓ ENTRE MARIONETAS Y HOY DA VIDA A NUEVOS MUNDOS FANTÁSTICOS

Pocos imaginaban en 1986 que Dentro del laberinto terminaría ocupando un lugar privilegiado en la historia del cine fantástico. En el momento de su estreno, la película dirigida por Jim Henson no consiguió conquistar la taquilla. Su elevado presupuesto, cercano a los 25 millones de dólares, contrastó con una recaudación muy por debajo de las expectativas. Sin embargo, el paso de los años hizo justicia a una obra que encontró una segunda vida gracias al cariño de varias generaciones de espectadores.

El universo poblado de goblins, criaturas imposibles y escenarios construidos artesanalmente acabó convirtiéndose en un referente del género. Buena parte de ese encanto descansaba en la presencia magnética de David Bowie como Jareth, el inolvidable Rey de los Goblins, y en la interpretación de una jovencísima Jennifer Connelly como Sarah. Entre ambos había otro personaje imprescindible que apenas pronunciaba una palabra: el pequeño Toby.

Aquel bebé, secuestrado por Jareth al comienzo de la historia, tenía únicamente seis meses cuando comenzó el rodaje. Su nombre era Toby Froud y, aunque entonces era demasiado pequeño para ser consciente de lo que ocurría a su alrededor, su participación quedó ligada para siempre a una de las películas más queridas de los años ochenta.

Su presencia en el reparto tampoco fue fruto de la casualidad. Toby nació en una familia profundamente vinculada al arte fantástico. Su padre, Brian Froud, era uno de los principales diseñadores conceptuales de Jim Henson y uno de los responsables del aspecto visual de Dentro del laberinto. Su madre, Wendy Froud, desarrolló una destacada carrera como escultora, marionetista y creadora de criaturas, participando además en la construcción de la célebre marioneta de Yoda para Star Wars: Episodio V - El Imperio contraataca.

Cuando el equipo necesitó un bebé para interpretar al hermano de Sarah, la primera opción no funcionó como esperaban. Las máscaras y marionetas de los goblins provocaban constantes lloros, por lo que la elección acabó recayendo en Toby, que parecía sentirse mucho más cómodo en aquel peculiar entorno.

Décadas después, el propio Froud reconoce con humor que apenas conserva recuerdos de aquella experiencia. Son sus padres quienes le han contado numerosas historias del rodaje, entre ellas una especialmente divertida relacionada con la famosa secuencia de "Dance Magic". El elevado volumen de la música y el bullicio del plató terminaron por asustarlo, provocando un llanto que solo conseguía calmar Shari Weiser, la actriz que daba vida físicamente a Hoggle durante las escenas.

Lejos de alejarse de aquel universo fantástico, Toby acabó abrazando la misma profesión que marcó la vida de sus padres. Creció literalmente rodeado de talleres, esculturas, criaturas fantásticas y marionetas, algo que para él siempre fue completamente normal.

"El resto del mundo era lo extraño", ha explicado en más de una ocasión. Recuerda su infancia entre artistas y creadores como una etapa llena de imaginación, donde convivir con hadas, goblins y personajes de fantasía formaba parte de la rutina diaria. Aquellas figuras no le daban miedo; al contrario, jugaba con ellas con absoluta naturalidad.

Con el paso de los años encontró su propio camino dentro de la industria audiovisual, especializándose en efectos especiales prácticos, escultura y animación stop motion. Su talento ha quedado reflejado en producciones tan importantes como Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, El alucinante mundo de Norman, Kubo y las dos cuerdas mágicas, Mr. Link: El origen perdido, Pinocho de Guillermo del Toro o la serie Cristal Oscuro: La era de la resistencia, heredera del universo creativo de Jim Henson.

Actualmente reside en Portland, en el estado de Oregón, donde desarrolla su labor como director artístico de marionetas en el prestigioso estudio ShadowMachine, participando en nuevos proyectos de animación que continúan apostando por el trabajo artesanal frente al predominio de los efectos digitales.

A sus 41 años, sigue recibiendo el afecto de quienes lo recuerdan como el bebé de Dentro del laberinto. Según reconoce, es habitual que los aficionados se acerquen sorprendidos al descubrir que aquel niño ya es un adulto. Para él, esas reacciones son la mejor prueba de que la película nunca ha dejado de emocionar al público.

Coincidiendo con el cuarenta aniversario del largometraje, Jennifer Connelly también quiso rendir homenaje a la obra compartiendo imágenes inéditas del rodaje en sus redes sociales. En ellas aparecía junto a David Bowie, Jim Henson y buena parte de las criaturas que hicieron inolvidable la película. La publicación despertó una oleada de nostalgia entre los seguidores e incluso recibió mensajes de admiración por parte de figuras como Ariana Grande y Daisy Ridley.

El aniversario llegará acompañado además por el regreso de Dentro del laberinto a numerosas salas de cine de todo el mundo, ofreciendo a los espectadores la oportunidad de contemplar nuevamente un espectáculo construido con marionetas, decorados reales y efectos artesanales que siguen conservando intacta su capacidad para maravillar.

Toby Froud no oculta la emoción que le produce volver a verla en pantalla grande. Está convencido de que solo así puede apreciarse la enorme riqueza visual creada por Jim Henson y su equipo. En una época dominada por los efectos generados por ordenador, aquellas criaturas continúan transmitiendo una sensación única: la de pertenecer a un mundo fantástico que, por momentos, parece dispuesto a salir de la pantalla y compartir el viaje con el espectador.

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