LA GRAN TRAVESÍA DE NOLAN YA ESTÁ LISTA PARA LLEGAR A LOS CINES
Pocas películas recientes han despertado tanta expectación mucho antes de su estreno como La Odisea. Desde el mismo momento en que Christopher Nolan anunció su intención de llevar a la pantalla el legendario poema atribuido a Homero, cada noticia relacionada con el proyecto ha sido seguida con enorme interés. Ahora, tras meses de rumores, imágenes de rodaje y especulaciones, la espera toca a su fin: la película llegará a los cines españoles el próximo 17 de julio.
El nuevo trabajo del director británico no solo destaca por la ambición de su propuesta, sino también por la impresionante nómina de intérpretes que ha logrado reunir. Encabezar una producción de semejante magnitud exige algo más que talento detrás de la cámara, y Nolan parece haberse convertido en un auténtico imán para las estrellas de Hollywood. Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Robert Pattinson, Zendaya y Charlize Theron son solo algunos de los nombres que forman parte de un reparto que, por sí solo, ya convierte la película en uno de los acontecimientos cinematográficos del año.
Sin embargo, reunir a tantos actores de primer nivel puede convertirse en una tarea tan complicada como la propia aventura que narra la historia. En la industria del cine, como ocurre en el deporte, las grandes concentraciones de talento no siempre garantizan la armonía. Nolan, acostumbrado desde hace años a trabajar con repartos multitudinarios, parece haber encontrado una fórmula particular para mantener la energía y la implicación de sus intérpretes: convertir cada producción en una experiencia itinerante.
La filmación de La Odisea ha llevado al equipo a recorrer distintos rincones del mundo. Escocia, Islandia y Marruecos han servido de escenario para recrear los distintos episodios del viaje de Ulises. Esta estrategia no es nueva para el cineasta. Ya durante el rodaje de Origen descubrió que cambiar constantemente de localización ayudaba a mantener la motivación del equipo y evitaba la rutina de permanecer durante meses en un único lugar.
Más allá de las necesidades visuales que exige una historia de semejante escala, Nolan considera que esos desplazamientos aportan un dinamismo especial al trabajo diario. El movimiento constante mantiene alerta al equipo y favorece una atmósfera diferente en cada etapa de la producción.
La magnitud del proyecto también queda reflejada en sus cifras. Con un presupuesto estimado en torno a los 250 millones de dólares y una duración cercana a las tres horas —exactamente 2 horas y 52 minutos—, la película se presenta como una de las apuestas más ambiciosas de toda la carrera del realizador. Matt Damon, uno de sus protagonistas, ha definido la experiencia del rodaje con una imagen tan sencilla como reveladora: enfrentarse a esta producción ha sido como intentar mantenerse en pie sobre una gigantesca ola.
Dentro de muy poco será el público quien descubra si esa inmensa ola creativa termina convirtiéndose en otra de las grandes hazañas cinematográficas de Christopher Nolan. La travesía está a punto de comenzar.

Paso de peliculas woke como esta, por los datos que van saliendo a la luz.
ResponderEliminar