CUANDO HOLLYWOOD PERDIÓ A SUS ESTRELLAS ENTRE LAS NUBES
El glamour del Hollywood clásico siempre convivió con una cara mucho más amarga. Entre las tragedias que marcaron para siempre la historia del cine, pocas resultan tan estremecedoras como la de los accidentes de aviación que acabaron con la vida de algunas de sus figuras más admiradas. Actores, cantantes e incluso productores vieron truncadas sus carreras en el aire, dejando tras de sí un legado artístico que el paso del tiempo no ha hecho más que engrandecer.
Uno de los episodios más recordados ocurrió en junio de 1943. El actor británico Leslie Howard, inolvidable por interpretar a Ashley Wilkes en Lo que el viento se llevó, viajaba en un vuelo comercial entre Lisboa y Bristol cuando el aparato fue derribado por cazas alemanes frente a la costa gallega, cerca de Cedeira. Ninguna de las 17 personas que iban a bordo sobrevivió. Décadas después, el misterio sigue rodeando aquel ataque. Algunos sostienen que los alemanes creían que Winston Churchill viajaba en ese avión; otros defienden que el propio Howard colaboraba con los servicios de inteligencia británicos y era el verdadero objetivo de la operación.
Un año antes, otra noticia había conmocionado a la industria cinematográfica. Carole Lombard, considerada una de las grandes reinas de la comedia screwball, perdió la vida cuando el avión comercial en el que regresaba de una gira de apoyo al esfuerzo bélico estadounidense se estrelló en una montaña cercana a Las Vegas. La actriz acababa de estrenar Ser o no ser, la obra maestra de Ernst Lubitsch, y su muerte dejó completamente devastado a Clark Gable. El actor jamás logró superar aquella pérdida y, aunque volvió a casarse, pidió descansar para siempre junto a Lombard en el cementerio de Forest Lawn, en Los Ángeles.
Mucho antes, en 1935, el mundo hispano había quedado paralizado por otra tragedia aérea. Carlos Gardel, la mayor figura del tango y una de las primeras estrellas internacionales del cine sonoro producido por Paramount, falleció durante una escala en Medellín. Dos aeronaves colisionaron en plena maniobra de despegue y el aparato en el que viajaba quedó envuelto en llamas. Murieron las 17 personas que iban a bordo, entre ellas su inseparable letrista Alfredo Le Pera y el guitarrista Guillermo Barbieri. Aquel accidente convirtió a Gardel en una leyenda cuya figura continúa despertando una devoción casi religiosa, especialmente en Buenos Aires, donde su mausoleo sigue recibiendo visitantes de todo el mundo.
La aviación también se cobró la vida de Mike Todd, uno de los productores más influyentes de los años cincuenta y responsable de La vuelta al mundo en 80 días, película ganadora del Óscar. En 1958, su avión privado, conocido como The Lucky Liz, se estrelló en Nuevo México. Elizabeth Taylor, su esposa, debía acompañarle en aquel viaje, pero una indisposición de última hora le impidió subir al aparato, salvándole la vida. La actriz quedó profundamente afectada por la tragedia, suspendió temporalmente el rodaje de La gata sobre el tejado de zinc y regresó semanas después visiblemente marcada por el duro golpe emocional.
Otra figura muy querida por el público estadounidense fue Audie Murphy. Convertido en héroe nacional tras ser el soldado más condecorado del ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, encontró una segunda carrera como protagonista de numerosos wésterns. Sin embargo, en 1971, la pequeña avioneta en la que viajaba se estrelló contra una montaña de Virginia a causa de la niebla y las malas condiciones meteorológicas. Su fallecimiento fue sentido tanto por los aficionados al cine como por quienes lo admiraban por su extraordinario historial militar.
Si existe una muerte que conmocionó al cine mexicano, esa fue la de Pedro Infante. Ídolo absoluto de la Época de Oro y una de las voces más queridas de la música ranchera, era también un apasionado de la aviación. Esa afición terminó costándole la vida en abril de 1957, cuando pilotaba un antiguo bombardero de la Segunda Guerra Mundial adaptado para uso civil. La aeronave cayó apenas unos instantes después de despegar del aeropuerto de Mérida. La reacción del país fue sin precedentes. Más de 300.000 personas acudieron a despedirlo en el Panteón Jardín de Ciudad de México, donde se vivieron escenas de histeria colectiva, desmayos y un duelo nacional que reflejaba el inmenso cariño que el pueblo sentía por quien había encarnado como nadie al héroe popular mexicano.
Estas tragedias recuerdan que, detrás del brillo de la gran pantalla, también existieron destinos marcados por la fatalidad. Muchos de aquellos artistas desaparecieron en pleno apogeo de sus carreras, pero precisamente esa muerte prematura terminó alimentando un aura legendaria que los mantiene vivos en la memoria colectiva del cine y de millones de espectadores en todo el mundo.

Audie Murphy, Carole Lombard desaparecieron jovenes, algo mayor pese a su aspecto mas o menos joven para la edad que tenía Leslie Howard, fallecido en accidente de avión en misteriosas circunstancias, se dice que fue un atentado por parte de los nazis debido a su faceta de espía.
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