UN PROYECTO CON SAMUEL L. JACKSON Y EVA GREEN DE LA MANO DE MARTIN CAMPBELL QUE HUELE A THRILLER DE ANTAÑO.
UN PROYECTO CON SAMUEL L. JACKSON Y EVA GREEN DE LA MANO DE MARTIN CAMPBELL QUE HUELE A THRILLER DE ANTAÑO.
Entre reuniones, ventas internacionales y acuerdos que se firman a la velocidad de un disparo, el mercado del Festival de Cannes vuelve a demostrar que, más allá del glamour, también es un territorio donde el cine se negocia como un thriller en sí mismo. Y en medio de ese ruido de cifras y promesas, una película ha logrado abrirse paso con especial contundencia: Just Play Dead.
El proyecto reúne a dos presencias que, por sí solas, ya contienen una película: Samuel L. Jackson y Eva Green. Bajo la dirección de Martin Campbell, artesano curtido en el cine de acción y suspense, la historia juega con una premisa tan sencilla como venenosa: fingir la propia muerte para cobrar un seguro millonario. Pero lo que comienza como un plan perfectamente calculado pronto se convierte en una espiral de traiciones donde cada personaje parece tener una jugada oculta.
Jackson encarna a un cerebro criminal que decide desaparecer del mapa con elegancia —o eso cree—, mientras que Green, lejos de limitarse a ser cómplice, introduce una variable mucho más peligrosa: la ambición sin límites. La idea de matar de verdad para quedarse con todo transforma el relato en algo más que un juego de engaños; lo convierte en un duelo psicológico donde el amor, si es que existe, se mide en términos de beneficio.
El guion, firmado por Dan Gordon, se alinea con esa tradición de thrillers donde nadie es inocente y cada giro supone una nueva traición. En ese sentido, la película parece dialogar con un tipo de cine que el propio Campbell ha manejado con soltura, desde el pulso elegante de Casino Royale hasta relatos donde la tensión se sostiene en la mirada y no solo en la acción.
A este juego de máscaras se suma la presencia de María Pedraza, cuya proyección internacional tras La casa de papel refuerza el carácter global de una producción pensada claramente para viajar. No es casualidad que sus derechos de distribución ya se hayan vendido en buena parte del mundo, con Highland Film Group moviendo los hilos comerciales con notable eficacia.
El rodaje en las Islas Canarias aporta, además, ese contraste visual entre paisajes luminosos y una trama donde todo se ensombrece. Playas abiertas, cielos despejados… y personajes atrapados en una red de mentiras cada vez más asfixiante. Una ironía visual que el cine de este género suele aprovechar con especial gusto.
En el fondo, Just Play Dead encarna a la perfección el tipo de película que prospera en Cannes sin necesidad de competir por la Palma de Oro: historias afiladas, rostros reconocibles y un concepto lo suficientemente atractivo como para venderse en una sola frase. Porque, al final, en este mercado —como en la propia película— todo se reduce a una pregunta esencial: quién engaña a quién… y quién sale realmente vivo del trato.

Samuel L. Jackson a lo James Bond, rodeado de bellezones.
ResponderEliminar