SAM WORTHINGTON, STEPHEN LANG Y LUKE BRACEY SE PONDRAN ANTE LAS CAMARAS EN "EYES ALONG THE VALLEY".
Hay proyectos que nacen ya envueltos en una atmósfera concreta, casi palpable, como si el propio paisaje marcara el pulso de la historia antes incluso de rodarse. Eyes Along The Valley parece pertenecer a esa estirpe: un thriller que no sólo promete tensión, sino también polvo, silencio y una sensación persistente de amenaza en mitad de la nada.
En el centro del relato vuelven a encontrarse Sam Worthington y Stephen Lang, una dupla que el público ha visto enfrentarse —y sobrevivirse— a lo largo de la saga de Avatar. Aquí, sin embargo, el terreno cambia por completo: nada de mundos alienígenas ni épica tecnológica, sino la crudeza de la Australia de los años cincuenta, donde el aislamiento no es sólo geográfico, sino también emocional.
Worthington dará vida a uno de los dos detectives que llegan a un remoto rancho perdido en el Outback, acompañado por Luke Bracey, con quien ya compartió pantalla en Hasta el último hombre. Ambos encarnan a hombres curtidos, persistentes, pero también marcados por sus propias fracturas internas. Lo que comienza como una investigación más pronto se transforma en una partida de caza invertida, donde el depredador observa desde las sombras. Y ahí es donde entra Lang, convertido en un asesino en serie que arrastra las cicatrices de la guerra y una inteligencia afilada, casi estratégica, que convierte cada movimiento en una trampa.
La película estará dirigida por Kriv Stenders, cineasta acostumbrado a explorar personajes al límite en entornos hostiles, lo que encaja de forma natural con una historia donde el paisaje no es mero decorado, sino cómplice del peligro. El guion, firmado por el propio Bracey junto a Johnny McCoy y Timothy Burnett, sugiere además una implicación creativa que va más allá de la interpretación, como si el proyecto se hubiese gestado desde dentro, desde la necesidad de contar algo que queme.
Con el rodaje previsto en Nueva Gales del Sur —aunque aún sin calendario cerrado—, la película se prepara para buscar apoyos en el siempre decisivo Marché du Film, el mercado paralelo al Festival de Cannes. Allí, entre acuerdos, promesas y miradas estratégicas, se decidirá en buena medida su destino.
Pero más allá de cifras o ventas, lo que late bajo Eyes Along The Valley es otra cosa: un duelo psicológico en mitad de un paisaje que devora certezas. Un juego de vigilancia y desgaste donde nadie parece estar a salvo… ni siquiera de sí mismo.

Tanto Lang como Worthington fuera de la saga Avatar, han tenido una carrera mas bien dentro de la serie B.
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