RYAN GOSLING DELEGA EL PROTAGONISMO A MATT DAMON AL FRENTE DEL NUEVO FILM DE LOS DANIELS.
El tiempo, precisamente ese elemento que obsesiona a su nueva película, parece haber jugado también un papel clave detrás de las cámaras. El ambicioso tercer largometraje de Dan Kwan y Daniel Scheinert —el dúo conocido como “los Daniels”— sigue tomando forma entre ajustes, reescrituras y decisiones estratégicas que revelan tanto su envergadura como su fragilidad.
La última sacudida llega desde el reparto: Matt Damon entra en escena para ocupar el lugar que inicialmente parecía reservado a Ryan Gosling. El relevo no responde a un giro creativo repentino, sino a algo más terrenal: el guion. Gosling propuso cambios sustanciales que, aunque no fueron rechazados frontalmente, exigían un tiempo que la producción ya no tiene. En un proyecto que arrastra años de desarrollo, volver a empezar era un lujo imposible.
Porque aquí el tiempo no solo es tema, sino también límite. La película debe rodarse en un margen muy concreto —entre finales de verano y comienzos de otoño— para no perder un importante incentivo fiscal en California. Esa cuenta atrás ha obligado a tomar decisiones rápidas, incluso dolorosas, y a aceptar que no todo puede replantearse cuando el reloj aprieta.
El filme, respaldado ahora por Universal Pictures, se aleja del espíritu más independiente que definió sus trabajos con A24 en Swiss Army Man y Todo a la vez en todas partes. Con un presupuesto que ronda los 150 millones de dólares, se adentra en un terreno más amplio, donde la escala convive con la rareza conceptual que caracteriza a sus creadores.
La historia, según se perfila, entrelaza dos épocas: los años 80 y la actualidad. En ese cruce temporal, adolescentes —al menos en una de las líneas narrativas— se enfrentan a una amenaza que combina calentamiento global, viajes en el tiempo y un posible barniz superheroico. Un cóctel que, en manos de los Daniels, difícilmente seguirá los caminos previsibles del género.
Damon, sin embargo, no será el centro de este universo. Su papel, el de padre de uno de los jóvenes protagonistas, apunta a una presencia significativa pero no dominante. Es, en cierto modo, una figura de anclaje en una historia que promete moverse entre dimensiones emocionales y temporales con la misma libertad con la que sus directores han desafiado etiquetas.
El guion, reescrito innumerables veces —casi como si cada versión perteneciera a una línea temporal distinta—, ha tenido que adaptarse no solo a las ideas, sino también a las limitaciones presupuestarias. De hecho, una de las decisiones más reveladoras ha sido la reducción de tres líneas temporales a dos, una simplificación que no necesariamente implica menor ambición, sino una forma distinta de concentrarla.
Este será, además, el primer fruto tangible del acuerdo que los Daniels firmaron con Universal en 2022, un pacto que buscaba canalizar su creatividad dentro de un marco industrial más amplio. Entre tanto, La muerte de Dick Long —el proyecto en solitario de Scheinert— queda como una curiosidad en su trayectoria, un desvío menos celebrado que sus colaboraciones conjuntas.
Lo que emerge de todo esto no es solo una película en desarrollo, sino un pulso constante entre libertad creativa y exigencias industriales. Una historia sobre el tiempo que, irónicamente, ha tenido que aprender a sobrevivir a contrarreloj.

Creo que estos dos erraron su carrera, ya que podrían ser un relevo generacional para aquellos dúos cómicos de antaño, Laurel y Hardy, Abbott y Costello, Bob Hope y Bing Crosby. 😉😀. Por otro lado, pienso que el cambio de Gosling por Damon, es un error, ya que a mi me parece muchísimo mejor actor el primero.
ResponderEliminar