MEL GIBSON HA CONCLUIDO EL RODAJE DE LA SEGUNDA PARTE DE "LA PASION DE CRISTO".
Más de dos décadas después de sacudir al mundo con La Pasión de Cristo, Mel Gibson vuelve a adentrarse en el relato bíblico que marcó su carrera, aunque esta vez lo hace a una escala descomunal. El director acaba de concluir en Italia el rodaje de La Pasión de Cristo: Resurrección, una producción gigantesca concebida como un díptico cinematográfico que aspira a convertir el cine religioso en un espectáculo épico de dimensiones casi apocalípticas.
Durante siete meses, Gibson y su equipo ocuparon los históricos estudios de Cinecittà y varios enclaves de Matera, cuyas piedras ancestrales y paisajes áridos ya habían servido en el pasado para recrear la Jerusalén bíblica. El resultado es la película más cara de toda la trayectoria del cineasta: 250 millones de dólares repartidos en dos entregas independientes que llegarán a los cines en 2027. La primera se estrenará el 26 de marzo, coincidiendo con el Viernes Santo, mientras que la segunda verá la luz el 6 de mayo, fecha ligada simbólicamente a la Ascensión.
Pero Gibson no quiere repetir la estructura clásica de la cinta original. Según el propio entorno de la producción, esta nueva obra se aleja deliberadamente de cualquier narrativa convencional para transformarse en una experiencia casi alucinatoria. La historia se centrará en los tres días que separan la Crucifixión de la Resurrección, explorando episodios bíblicos y teológicos pocas veces representados en el cine: el descenso de Cristo a los infiernos, la guerra espiritual entre fuerzas celestiales y demoníacas y la caída de los ángeles rebeldes. Parte del metraje se ha filmado además con cámaras IMAX, buscando una escala visual cercana al gran cine fantástico contemporáneo.
La gran sorpresa del proyecto ha sido la ausencia de Jim Caviezel, rostro inseparable de la primera película. Después de años de especulaciones, Gibson optó finalmente por reemplazarlo con el actor finlandés Jaakko Ohtonen. La decisión responde a una cuestión narrativa: la historia transcurre apenas unos días después de los acontecimientos de la cinta de 2004, y el rejuvenecimiento digital de Caviezel habría requerido una inversión gigantesca y una intervención tecnológica constante que el director consideraba incompatible con la fisicidad extrema que buscaba para el personaje.
Ohtonen, conocido por sus trabajos en series como The Last Kingdom y Vikings: Valhalla, ha sido descrito por el equipo como una presencia intensa y austera, más cercana a la crudeza terrenal que Gibson deseaba imprimir a esta nueva visión de Cristo. Las primeras imágenes surgidas tras el final del rodaje parecen confirmar esa dirección artística: en ellas, el actor aparece todavía caracterizado con las heridas de la crucifixión visibles en las manos, recreadas con un nivel de detalle que remite directamente al estilo visceral que convirtió a La Pasión de Cristo en un fenómeno mundial.
Junto a él, el reparto incorpora a Mariela Garriga como María Magdalena, Riccardo Scamarcio en el papel de Poncio Pilato y Rupert Everett interpretando a Abraham. Un elenco internacional para una película que Gibson parece entender no solo como una superproducción, sino como la culminación espiritual y cinematográfica de una obsesión personal que lleva persiguiendo desde hace décadas.
Si la primera película retrataba el sufrimiento físico y el sacrificio humano de Cristo, esta nueva obra apunta hacia algo mucho más abstracto y ambicioso: la representación de la muerte derrotada, del tránsito entre el dolor y lo eterno. Un territorio donde Gibson pretende mezclar misticismo, violencia, horror bíblico y espectáculo visual con la misma convicción feroz que ha marcado toda su filmografía.

Si esta hablada en latín y arameo, sin doblar, que se la mire solito Mel Gibson.
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