LEYENDAS URBANAS DE CINE.
Pulp Fiction (1994)
Que todos los relojes de Pulp Fiction marquen las 4:20 es una de esas teorías que parecen hechas a medida para Tarantino. El simbolismo asociado a esa hora y la fama del director como sembrador de pistas ocultas hicieron el resto. Sin embargo, la película no sostiene la teoría: los relojes marcan horas distintas y no existe una pauta clara. El mito revela más sobre el espectador que sobre la obra. Pulp Fiction invita a mirar, a fijarse en los detalles, pero también ha generado la expectativa de que todo esconde un significado secreto. Tarantino juega con esa idea, pero no siempre la confirma. A veces, un reloj es solo un reloj. La fuerza de la película reside en su estructura fragmentada, en su diálogo afilado y en su capacidad para convertir lo banal en memorable. La obsesión por descifrar códigos inexistentes forma parte del juego cultural que rodea a un filme que redefinió el cine independiente de los noventa.

Ni fijarme en los relojes, los que si me fije fue en Solo ante el peligro, ya que la imagen de ese reloj, va creando un ambiente de angustia a medida que avanza el minutero.
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