HACE 50 AÑOS TRIUNFARON EN TAQUILLA
ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO– Rebelión en la sala
común
Cuando se estrenó en España en octubre de 1976,
la película de Milos Forman llegaba precedida de un prestigio
monumental. No era simplemente un éxito internacional: era la obra
que había conquistado los cinco grandes premios de la Academia
—película, dirección, actor, actriz y guion adaptado— algo que
hasta entonces solo había logrado It Happened One Night y que
después repetiría The Silence of the Lambs. Ese respaldo convirtió
su estreno en un acontecimiento cultural.
Basada en la
novela de Ken Kesey, la historia utilizaba el microcosmos de un
hospital psiquiátrico para hablar de algo mucho más amplio: el
control institucional, la anulación del individuo y la resistencia
frente al poder. El personaje de Randle McMurphy, interpretado por un
inmenso Jack Nicholson, no era un héroe tradicional, sino un
provocador, un hombre que se hacía pasar por enfermo mental para
eludir la cárcel y que terminaba enfrentándose a un sistema más
opresivo de lo que imaginaba.
Frente a él, la enfermera
Ratched de Louise Fletcher se convirtió en uno de los grandes
villanos de la historia del cine. Su frialdad, su tono suave y su
capacidad para manipular psicológicamente a los internos generaban
una tensión casi insoportable. Fletcher, curiosamente, dudó en
aceptar el papel porque temía quedar encasillada; el tiempo demostró
que aquella interpretación la elevaría a la posteridad.
Gran
parte del rodaje tuvo lugar en el auténtico Oregon State Hospital.
El propio director del centro, el doctor Brooks, colaboró
activamente e incluso apareció en la película interpretando a su
homólogo ficticio. Algunos pacientes reales participaron como
extras, y Forman fomentó la improvisación entre los actores,
creando un ambiente casi documental. Se cuenta que Nicholson pasó
semanas conviviendo con el equipo médico para observar rutinas y
gestos.
En taquilla fue un éxito rotundo. En Estados
Unidos recaudó 109 millones de dólares, una cifra que, ajustada a
la inflación, equivaldría hoy a más de 600 millones. En España
conectó especialmente en un momento de cambio político y social: su
mensaje sobre la libertad individual resonaba con fuerza en un país
que acababa de salir de una dictadura.
Más que un drama
psiquiátrico, la película era una alegoría universal sobre la
dignidad humana. Y su eco, medio siglo después, sigue intacto.

La mejor interpretación de Jack Nicholson en toda su carrera, el mejor film de Milos Forman, y sobretodo un actor de baja estatura que me llamaba la atención en cada una de sus apariciones en pantalla, Danny de Vito. El verdadero roba escenas de la pelicula.
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