HACE 50 AÑOS TRIUNFARON EN TAQUILLA
LA TRASTIENDA– El espejo de una España que despertaba
En
1976, el cine español empezaba a sacudirse décadas de silencios y
prohibiciones. En ese contexto llegó La trastienda, dirigida por
Jordi Grau, una película que el público recordaría tanto por su
contenido como por una escena concreta. El desnudo integral frontal
de María José Cantudo se convirtió en noticia nacional, símbolo
de una sociedad que comenzaba a mirar el cuerpo sin la sombra de la
censura.
El fenómeno comercial fue inmediato. Más de dos
millones de espectadores acudieron a verla, algunos por curiosidad,
otros por auténtico interés. Pero el filme escondía un relato más
complejo: una historia de pasiones ocultas, hipocresías sociales y
apariencias burguesas. La “trastienda” era, en realidad, una
metáfora de todo aquello que un país había escondido durante
años.
El rodaje coincidió con los Sanfermines de 1975,
cuyos encierros aportaron una atmósfera vibrante y realista. Grau,
cineasta inquieto que ya había firmado la obra de culto No profanar
el sueño de los muertos, supo mezclar melodrama, crítica social y
erotismo con habilidad.
Años después, Cantudo recordaría
con humor aquel momento histórico, sin imaginar la dimensión
simbólica que alcanzaría. Su escena inicial, casi ingenua, quedó
como icono de una transición cultural que también se vivía en la
pantalla.

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