HACE 50 AÑOS TRIUNFARON EN TAQUILLA. LA NARANJA MECANICA (1971)

 HACE 50 AÑOS TRIUNFARON EN TAQUILLA

LA NARANJA MECANICA – La provocación que llegó con retraso

Cuando la España de la Transición empezaba a abrir sus salas a un cine más atrevido, una película llevaba años esperando su momento. La obra de Stanley Kubrick, adaptación de la novela de Anthony Burgess, había causado escándalo en medio mundo, pero aquí su llegada fue lenta, casi clandestina.

El primer contacto importante se produjo en la Seminci de Valladolid, donde la expectación fue enorme. Las colas rodeaban el edificio durante horas, y la organización tuvo que lidiar con protestas, presiones y debates sobre censura. La legislación recién suavizada permitía desnudos si eran justificados por la historia, pero la violencia estilizada de La naranja mecánica incomodaba a muchos.

El estreno comercial en Madrid en 1975 fue limitado: versión original subtitulada, salas de arte y ensayo con aforo reducido. Solo en 1980 se vería doblada al castellano. Aun así, más de cinco millones de espectadores terminaron descubriendo la odisea del inquietante Alex DeLarge, interpretado por Malcolm McDowell.

La película planteaba una pregunta incómoda: ¿puede el Estado erradicar la violencia sin destruir la libertad individual? En su distopía futurista, los experimentos de condicionamiento psicológico parecían más crueles que los crímenes que pretendían evitar.

Kubrick recibió críticas feroces en su momento, pero el tiempo convirtió la obra en clásico. En España, además, tuvo un significado especial: simbolizaba el acceso a un cine sin filtros, sin cortes, sin silencios impuestos.

Ver La naranja mecánica en aquellos años no era solo asistir a una película. Era, para muchos, la sensación de que el cine —como el país— estaba cambiando para siempre.






Comentarios