FALLECE EL ACTOR ESTADOUNIDENSE JACK TAYLOR A LOS 99 AÑOS.
Jack Taylor, de nombre real George Brown Randall (Oregon City, Estados Unidos; 21 de octubre de 1926-12 de mayo de 2026).
Pocas trayectorias dentro del cine fantástico europeo resultan tan singulares como la de Jack Taylor. Dueño de una presencia elegante, mirada inquietante y una voz grave capaz de transmitir sofisticación y amenaza al mismo tiempo, Taylor terminó convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles del terror y el cine de explotación producido en España durante las décadas de los sesenta, setenta y ochenta. Aunque para muchos espectadores internacionales su nombre permanezca asociado al culto cinéfilo más underground, su carrera atravesó géneros, países y generaciones, construyendo una filmografía inmensa que acabó otorgándole un lugar muy especial dentro del cine fantástico europeo.
Jack Taylor nació como George Brown Randall el 21 de octubre de 1926 en Oregon, Estados Unidos. Su juventud estuvo marcada por una educación cosmopolita y un temprano interés por el arte y la interpretación. Antes de dedicarse profesionalmente al cine trabajó en distintos ámbitos y viajó por varios países europeos, una experiencia que acabaría siendo decisiva en el rumbo de su carrera. A comienzos de los años sesenta se instaló en España, un país cuya industria cinematográfica atravesaba entonces una etapa de enorme actividad gracias a las coproducciones internacionales y al auge del cine de género.
Fue precisamente allí donde adoptó el nombre artístico de Jack Taylor y comenzó a trabajar como actor en pequeñas producciones, westerns europeos y thrillers rodados a gran velocidad. Su aspecto distinguido y su facilidad para desenvolverse en varios idiomas lo convirtieron rápidamente en un intérprete muy solicitado para películas destinadas tanto al mercado europeo como al internacional.
Su gran consolidación llegó gracias al cine fantástico y de terror español. Durante los años sesenta y setenta trabajó con algunos de los nombres fundamentales del fantástico ibérico, especialmente con Jesús Franco, uno de los cineastas más prolíficos y controvertidos del cine europeo. Con Franco participó en numerosas producciones que mezclaban erotismo, horror, espionaje y surrealismo visual, convirtiéndose en uno de los actores fetiche del director.
Entre sus colaboraciones más conocidas figuran The Awful Dr. Orloff, Succubus, Female Vampire o The Devil Hunter. En muchas de estas películas interpretó personajes ambiguos, científicos perturbadores, aristócratas decadentes o figuras moralmente oscuras que encajaban perfectamente con su estilo elegante y perturbador.
Sin embargo, limitar su carrera únicamente a Jesús Franco sería injusto. Jack Taylor también colaboró con otros grandes nombres del fantástico europeo como Amando de Ossorio, creador de la saga de los templarios malditos, o León Klimovsky. Participó además en películas hoy consideradas clásicos de culto del terror español como The Ninth Gate —mucho más tarde y ya bajo la dirección de Roman Polanski—, así como en infinidad de thrillers, películas de aventuras, spaghetti westerns y producciones de explotación.
Durante los años setenta se convirtió en uno de esos actores omnipresentes del cine europeo de género. Su rostro aparecía constantemente en producciones rodadas en España, Francia, Italia o Alemania. Compartió pantalla con figuras legendarias como Christopher Lee, Klaus Kinski o Paul Naschy, otro de los grandes iconos del terror español.
Aunque muchas de aquellas películas fueron durante años despreciadas por parte de la crítica tradicional, el paso del tiempo terminó reivindicando buena parte de ese cine por su libertad creativa, su capacidad atmosférica y su carácter profundamente artesanal. Jack Taylor quedó ligado para siempre a esa reivindicación del fantástico europeo más libre, extraño y transgresor.
En los años noventa y dos mil, cuando el cine de culto comenzó a ser redescubierto por nuevas generaciones de espectadores y festivales especializados, la figura de Taylor vivió una especie de renacimiento. Directores contemporáneos y cinéfilos de todo el mundo empezaron a valorar su enorme contribución al género. El actor continuó trabajando de forma constante y apareció incluso en producciones internacionales de prestigio.
Uno de sus trabajos más conocidos para el gran público moderno fue The Ninth Gate, thriller sobrenatural protagonizado por Johnny Depp. También participó en Wax y siguió siendo una presencia habitual en documentales y retrospectivas dedicadas al cine fantástico europeo.
A diferencia de otros actores de su generación, Jack Taylor nunca renegó del cine de explotación ni del terror de bajo presupuesto. Siempre habló con afecto de aquella época de creatividad desatada, rodajes frenéticos y absoluta libertad narrativa que definió buena parte del fantástico europeo de los años sesenta y setenta. Esa fidelidad terminó convirtiéndolo en una figura enormemente respetada dentro del circuito del cine de culto.
Más que una estrella convencional, Jack Taylor representa hoy la memoria viva de un tipo de cine desaparecido: un cine atrevido, imperfecto, hipnótico y profundamente libre que encontró en España uno de sus grandes refugios creativos. Su filmografía, inmensa y fascinante, sigue siendo una puerta abierta hacia una de las etapas más singulares y salvajes de la historia del fantástico europeo.



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