EL OJO CRITICO. LAS MALDITAS (DOLL HOUSE) (2025)

 EL OJO CRITICO


LAS MALDITAS (DOLL HOUSE) (2025)

REPARTO: MASAMI NAGASAWA, KOJI SETO, TETSUSHI TANAKA, KEN YASUDA, JUN FUBUKI

DIRECTOR: SHINOBU YAGUCHI 

PRODUCTORA: TOHO 

DURACIÓN: 110 min.

PAÍS: JAPON

En Las malditas (Dollhouse), Shinobu Yaguchi se adentra en un territorio inesperado, alejándose de su tono habitual para construir una fábula oscura donde lo doméstico se vuelve inquietante y lo aparentemente inofensivo esconde una grieta emocional difícil de cerrar. La película no tarda en dejar claro que no estamos ante un relato de terror convencional, sino ante una experiencia que juega con la incomodidad, la sugestión y la fragilidad de los vínculos humanos.

La historia gira en torno a un espacio cerrado —una casa que parece respirar por sí sola— y a unos personajes atrapados en dinámicas que oscilan entre la ternura y la perturbación. Yaguchi filma ese entorno con una precisión casi quirúrgica: cada objeto parece colocado con una intención, cada encuadre sugiere más de lo que muestra. Las muñecas, lejos de ser un simple recurso simbólico, se convierten en un espejo distorsionado de los propios protagonistas, en una extensión de sus miedos y deseos reprimidos.

Lo más fascinante es cómo la película construye su atmósfera. No recurre a sobresaltos fáciles ni a golpes de efecto previsibles; prefiere avanzar como una corriente subterránea, lenta pero implacable. El horror aquí no es estridente, sino silencioso, casi íntimo. Se instala poco a poco, como una sospecha que termina por volverse insoportable. En ese sentido, el ritmo puede desconcertar a quienes esperen una narrativa más directa, pero es precisamente esa cadencia la que permite que la tensión cale hondo.

El apartado visual refuerza esa sensación de inquietud constante. La iluminación, a menudo tenue, crea zonas de sombra donde la mirada se pierde, mientras que los colores apagados contribuyen a una estética que roza lo onírico. Todo parece suspendido en una especie de tiempo indefinido, como si los personajes estuvieran atrapados en una realidad paralela de la que no pueden escapar.

Sin embargo, no todo es forma. Bajo su superficie inquietante, Las malditas (Dollhouse) es también un relato sobre la soledad, la necesidad de control y la dificultad de aceptar la pérdida. Yaguchi explora estos temas sin subrayados excesivos, dejando que sean las imágenes y los silencios los que hablen. Esa contención emocional es uno de los mayores aciertos del film, aunque también puede resultar fría para ciertos espectadores.

El resultado es una obra que no busca agradar, sino provocar. Una película que se queda flotando en la mente mucho después de haber terminado, como una melodía incómoda que no se puede olvidar. Puede que no sea perfecta, pero su capacidad para generar desasosiego y su valentía formal la convierten en una propuesta difícil de ignorar. Aquí, lo verdaderamente perturbador no es lo que se ve, sino lo que se intuye. Y eso, en el cine de terror, sigue siendo uno de los logros más difíciles de alcanzar.




Comentarios

  1. Un mas que correcto film de terror de la Toho, que a mi me recuerda por lo de la muñeca demoniaca a Annabelle.

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